Las observaciones de la sonda de Anisotropía de Microondas Wilkinson (WMAP), de la NASA, permitieron determinar con un alto grado de exactitud y precisión la edad del Universo -13 mil 770 millones de años- y densidad de los átomos. Además se conoció la densidad de la materia no atómica o la época en que las primeras estrellas comenzaron a brillar, indicaron investigadores de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos.

Sonda, NASA, Universo

Las imágenes de WMAP también apoyan la teoría de la expansión del Universo, durante la cual se generaron pequeñas fluctuaciones que con el tiempo crecieron hasta formar galaxias. Nueve años de trabajo y una ardua labor de investigación del equipo de expertos dirigidos por el astrofísico Charles L. Bennett, fueron necesarios para consolidar los datos recogidos por WMAP. Los nuevos conocimientos adquiridos son cerca de 68 mil veces más precisos, y han convertido a la cosmología de ser “con frecuencia un campo de la especulación salvaje a una ciencia de precisión”, indicaron los especialistas. “Es casi milagroso. El Universo ha codificado su autobiografía en los patrones de microondas que observamos a través de todo el cielo. Cuando lo descodificamos, el Universo revela su historia y contenido. Es sorprendente ver encajar todo en su lugar”, explicó Bennett.  WMAP fue lanzado el 30 de junio de 2001 y se ubicó cerca del segundo punto de Lagrange del sistema Tierra-Sol, a un millón de millas de la Tierra en la dirección opuesta al Sol. Los primeros resultados se publicaron en febrero de 2003, con las actualizaciones más importantes en 2005, 2007, 2009, 2011, y ahora la versión final.

El equipo logró fotografiar al Universo bebé, cuando tenía tan solo 375.000 años y pudo confirmar la teoría de que en su época más joven era caliente y denso; y que ha estado expandiéndose y enfriándose desde entonces. Según sus conclusiones, en los primeros instantes después del Big Bang, sucedió un tiempo de inflación, que se caracterizó por un “dramático período de inicial de expansión”, con un crecimiento de más de un billón de billones de veces en menos de una billonésima de billonésima de segundo. Durante esta expansión se generaron pequeñas fluctuaciones, “que con el tiempo crecieron hasta formar galaxias”. Luego vendrían las estrellas. “Las fluctuaciones siguen una curva de campana con las mismas propiedades a través del cielo, y hay un número igual de puntos calientes y fríos en el mapa”.

La sonda WMAP (Sonda de Anisotropía de Microondas Wilkinson) también confirma que el universo debe obedecer las reglas de la geometría euclidiana por lo que la suma de los ángulos interiores de un triángulo es de 180 grados. En esta cosmología el Universo comprende sólo 4,6 por ciento de átomos y una fracción mucho mayor, el 24 por ciento del universo, es un tipo diferente de materia que tiene la gravedad, pero no emite ninguna luz, llamada ‘materia oscura’. En tanto que la mayor fracción de la composición actual del Universo, es decir el 71 por ciento restante, corresponde a una parte que es anti-gravedad,  que a veces es llamada‘energía oscura’.  “Ésta (la energía oscura) es la que está impulsando la aceleración de la expansión del universo”, confirma el estudio.

“Las observaciones de WMAP constituyen la piedra angular del modelo estándar de la cosmología”, dijo el profesor Gary Hinshaw F. de la Universidad de British Columbia, quien también participó en el estudio. “La última palabra de WMAP marca el final del principio en nuestra búsqueda para entender el universo”, comentó a su vez el astrofísico Adam G. Riess, de Johns Hopkins, parte del equipo y cuyo descubrimiento de la energía oscura le llevó a compartir el 2011 el Premio Nobel de Física.