El año que finaliza dejó profundas huellas en el clima global y será recordado como uno de los períodos con episodios meteorológicos más extremos de la historia. El cambio climático se está produciendo justo frente a nuestros ojos, confirma un reciente informe presentado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el cual enumera algunos ejemplos de las variaciones extremas del clima en la Tierra. Los expertos de la OMM clasifican al año 2012 entre los más calurosos desde que se tienen registros, manteniendo la tendencia del período 2001-2011. Otros indicios están en sequías extremas en algunas regiones del orbe, inundaciones y olas de calor, en otras. La extensión del hielo en el Mar Ártico ha alcanzado un nuevo mínimo, y el alarmante ritmo de derretimiento de este año destacó los cambios extremos que están ocurriendo en la biósfera y los océanos de la Tierra, expresó el director de la OMM Michel Jarraud. El deshielo del Mar Ártico, que este año llegó a sus menores niveles y el hecho de que los 10 primeros meses del 2012 marcaran el noveno registro más cálido desde que comenzaron a tomarse los antecedentes a mediados del siglo XIX, fueron algunos de los datos aportados por el organismo durante las conversaciones en Doha sobre cambio climático.

Por otro lado, el número de tormentas tropicales en el mundo fue superior a lo normal, pero algunas, como el ciclón Sandy que afectó al Caribe y al noreste de Estados Unidos, fueron especialmente devastadoras, sostuvo la OMM. La cuenca atlántica experimentó una temporada ciclónica por encima de la media por tercer año consecutivo, con 19 tormentas hasta octubre, 10 de ellas con categoría de huracán. Este año destacó el huracán Sandy, que contribuyó a que el agua del mar alcanzara niveles máximos en el noreste de Estados Unidos, arrasó el este de Cuba, Haití y la costa este estadounidense, dejando más de un centenar de muertos y cuantiosos daños materiales. La OMM también se refirió a la tormenta tropical Debby, que hizo del mes de junio el más lluvioso de la historia de la Florida, mientras el huracán Isaac convirtió agosto en el segundo más lluvioso desde que hay registros en Luisiana y Misisipi. Por otro lado, algunas zonas de Estados Unidos se vieron afectadas por una sequía “entre severa y excepcional” en el centro-sur y el este del país, considerada la peor que se recuerda desde 1988.

Los países de Sudamérica también padecieron eventos climáticos extremos. En el norte de Brasil la falta de precipitaciones en la primera mitad del año puso en peligro la vida de personas y animales, en el peor episodio de estas características del que se tiene memoria desde hace 50 años, indica el informe de la OMM. Argentina sufrió torrenciales lluvias, en particular la provincia de Buenos Aires en agosto, aunque el índice de precipitación correspondiente a ese mes fue superado en numerosas localidades del centro y norte del país. En algunos casos, los registros doblaron los índices máximos recogidos en los últimos 137 años. De igual forma, Colombia soportó intensas lluvias durante buena parte del año, debido a la notable influencia de “La Niña” entre enero y abril. Fenómenos naturales que ayudan a enfriar el clima como “La Niña” no alteran “la tendencia subyacente a largo plazo de un aumento de las temperaturas debido al cambio climático, como resultado de las actividades humanas”, aseveró Jarraud. El cambio climático continuará como resultado de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que están subiendo constantemente y alcanzaron nuevos máximos, añadió la OMM.

Nuevos peligros que pueden acentuar el aumento de la temperatura global fueron divulgados durante las sesiones de la XVIII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Qatar, entre cuyos objetivos está alcanzar un tratado legalmente vinculante para dar continuidad al Protocolo de Kioto, Kioto II.  Adoptado en la ciudad japonesa de Kioto, este documento tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases causantes del efecto invernadero responsables del calentamiento global. Estos gases son el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, los hidrofluorocarbonos, los perfluorocarbonos y el haxafluoruro de azufre en un porcentaje de al menos cinco por ciento entre el 2008 y el 2012 en comparación con las emisiones de 1990.

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) recomendó incluir en los modelos climáticos el deshielo del permafrost, capa de hielo permanente en los niveles superficiales del suelo de zonas muy frías. Esa cubierta helada se derrite a mucha velocidad liberando rápidamente el dióxido de carbono que ha acumulado durante siglos, advierte el texto. Se estima que su pérdida emitiría entre 43 mil y 135 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, principal gas causante del calentamiento global. Ello representaría hasta el 39% de las emisiones anuales que emite el hombre.

Además, la vida humana quedaría afectada pues la pérdida del permagel, como también se le llama, dañaría las infraestructuras desde los puentes hasta el tendido eléctrico. “El permafrost es una de las claves del futuro del planeta. Su impacto potencial sobre el clima, los ecosistemas y las infraestructuras ha sido descuidado durante mucho tiempo”, dijo el director ejecutivo del Pnuma Achim Steiner. Un estudio difundido en una publicación de gran impacto como es Science advirtió que el deshielo de los polos se disparó a partir de 1992 y provocó un aumento del nivel de los mares de 1,25 centímetros. La cifra de 1,25 centímetros puede parecer despreciable, pero posiblemente agravó las inundaciones causadas por el huracán Sandy, señaló Eric Ivins, uno de los coautores de la investigación. Expertos en cambio climático alertaron ante giros bruscos de temperaturas en los próximos años, sobre todo en países en desarrollo. El Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC) advirtió en un informe a los gobiernos sobre registros de temperaturas más extremas que las actuales a escala mundial producto del calentamiento global.

El presidente del IPCC Rajendra Pachauri dijo que el documento referido a riesgos y adaptación ante desastres es “extremadamente relevante” para afrontar las consecuencias del cambio climático en el siglo XXI. Su validez es superior en países en vías de desarrollo y en particular aquellos vulnerables a inundaciones, sequías y olas de calor. Para los especialistas tanto las temperaturas diarias máximas como las mínimas aumentaron a nivel mundial debido al aumento de los gases de efecto invernadero, además adelantan el probable aumento de días cálidos en la mayoría de las regiones del planeta. A juicio de expertos las precipitaciones intensas serán también más frecuentes, y en los ciclones tropicales la velocidad del viento aumentará, mientras que su número se mantendrá constante o disminuirá.

Las pérdidas ocasionadas por los desastres superan los 200 mil millones de dólares por año y de los muertos en los últimos 30 años el 95% corresponden a países en desarrollo, según expertos involucrados en el estudio del IPCC. Extensas áreas del globo terráqueo se verán afectadas en los próximos 20 años por un incremento considerable de las temperaturas veraniegas si continúan aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, advierte un estudio de la Universidad Stanford de Estados Unidos, que analiza más de 50 experimentos con modelos climáticos, incluyendo modelos computarizados del siglo XXI y también del siglo pasado que pudieron predecir con exactitud el clima de la Tierra en las últimas cinco décadas. Según nuestras proyecciones, grandes áreas del planeta podrían calentarse de forma tan rápida que para mediados de este siglo, aún los veranos más frescos serán los más calientes de los últimos 50 años, aseveró el profesor de ciencias ambientales de Stanford y autor principal del estudio Noah Diffenbaugh. El incremento puede ser irreversible, al igual que los cambios extremos en latitudes del centro de Europa, China y Norteamérica, y también en regiones tropicales de África, Asia y Sudamérica, que verían un surgimiento permanente de calor veraniego sin precedentes, señala el informe.

La población mundial asciende a casi siete mil millones de habitantes y se espera que esa cifra aumente a más de nueve mil millones para 2050. En ese escenario, el cambio climático puede provocar un repentino y abrupto shock en todos los países, lo cual tendrá “profundas implicaciones para la estabilidad y la seguridad mundiales”, advirtió Achim Steiner.  El Consejo de Seguridad de la ONU debatió los efectos del cambio climático en el mundo, y varias delegaciones llamaron la atención sobre el papel de los países desarrollados, responsables del 76% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los principales causantes del fenómeno son los gases, sobre todo de CO2, originados en la quema de carbón. Los pequeños estados insulares instaron a las naciones industrializadas a actuar de forma efectiva contra el cambio climático. “Desde hace siete años, hablan y hablan y hablan” sobre sus compromisos para disminuir sus emisiones de dióxido de carbono después del período 2008-2012, señaló la representante de la Alianza de los pequeños Estados insulares (Aosis) Marlene Moses, integrada por 44 miembros.