A lo largo de la historia, la ciencia y quienes se dedican a ella se han dado a la tarea de explicar todo aquello que el hombre no es capaz de entender, así sobre la marcha, y aunque pudiera parecer un tema común en la epoca de la inquisición, hace más de 700 años, esta semana seis científicos y un funcionario italianos podrían ir a la cárcel por su incapacidad de predecir un desastre natural, en específico un sismo de 6.5 grados en escala Richter que en 2009 devastó la también ciudad italiana de L’Aquila, suena ilógico, pero es una realidad, serán juzgados como responsables de la muerte de las 308 víctimas del terremoto.  Según los fiscales, los seis investigadores y el Departamento de Protección Civil restaron importancia a la posibilidad de que una serie de temblores que azotaron la ciudad a principios de 2009 fueron presagio de un terremoto mayor. El juicio, que se inició hace aproximadamente un año, tiene preocupado a los científicos, que señalan que la predicción de los terremotos no es posible. Pero los fiscales insisten en que el juicio no se trata de predecir lo impredecible, según Nature News. Durante los argumentos de cierre el lunes y el martes (septiembre 24-25), el asistente de acusación dijo al tribunal que en su lugar, los científicos y funcionarios habían evaluado adecuadamente el riesgo de un terremoto y dado información engañosa para el público. La fiscalía pide penas de prisión de cuatro años para los acusados.

Los Enjambres de terremotos son poco fiables predictores de futuros terremotos, dicen los sismólogos. En 1988, los investigadores encontraron que aproximadamente la mitad de los grandes terremotos en zonas sísmicamente activas de Italia fueron precedidos por temblores, pero sólo el 2 por ciento de los grupos de pequeños terremotos predijo un terremoto grande. Al 31 de marzo la controversial reunión en L’Aquila, el científico Enzo Boschi, ahora acusado en el caso, reconoció la incertidumbre, y dijo que la posibilidad de ocurrencia de un terremoto de gran magnitud era “poco probable”, pero dijo que dicha posibilidad no puede ser excluida de un todo. En una rueda de prensa posterior a la reunión, sin embargo, el funcionario Bernardo De Bernardinis del Departamento de Protección Civil, también acusado, dijo a los ciudadanos que “no había peligro”. Los fiscales han señalado a De Barnardinis como una víctima de la mala información por parte del equipo de sismólogos.

Hasta hoy no existe la tecnología que sea capaz de semejante proeza, es algo que sólo podrían haber sabido si contaran con una bola de cristal que pudiera haberles advertido. Tenemos que tener en cuenta que lo que conocemos como tierra firme son grandes placas sólidas flotando sobre roca derretida y se conforman al rededor de la tierra como un gran rompecabezas esférico que se encuentra en constante movimiento. Esta condición hace casi imposible poder predecir el lugar y el momento en el que se presentará un sismo, lo que si es posible es detectar aquellas zonas en las que se está ejerciendo una presión grande entre las placas tectónicas y por lo tanto determinar que esa zona es un punto rojo que en cualquier momento puede originar un temblor. Actualmente existen múltiples intentos para adelantarnos a los movimientos telúricos: La detección del gas radón, que de acuerdo con algunas hipótesis, se puede encontrar en grandes cantidades antes y después de un temblor, por lo que hay científicos que aseguran que la presencia de este gas podría ser un indicador importante para lograr predecir el evento, sin embargo, aún es una teoría que se encuentra en fase de estudio.

Ya lo decía el buen Albert Einstein, Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. El ensayo está en espera hasta que el 9 de octubre cuando la defensa presentará sus argumentos de cierre.