Hoy, 20 de agosto, es el Día del Exceso de la Tierra. Esto significa que, faltando 134 días para que termine el año, ya hemos agotado los recursos naturales que el planeta es capaz de regenerar anualmente. A partir de hoy entramos en números rojos, acumulando una deuda ecológica que amenaza los bienes y servicios que ofrece la naturaleza y de los que dependemos para sobrevivir.

Planet EarthEl Día del Exceso de la Tierra es una iniciativa de la Global Footprint Network, una organización que elabora junto a WWF el Índice Planeta Vivo, un análisis de la huella ecológica de la humanidad. El objetivo de esta iniciativa es llamar la atención sobre la tremenda presión que está ejerciendo la humanidad sobre el planeta. En 7 meses y 20 días, hemos utilizado los recursos naturales que nuestro planeta puede regenerar este año. El resto del año ya estamos en números rojos. Y el interés que pagamos por esta deuda ecológica creciente implica una carga excesiva sobre el medio ambiente y el deterioro de nuestras economías: reducción de los bosques, la pérdida de biodiversidad, el colapso de la pesca, la escasez de alimentos, o el deterioro de la productividad del suelo. Por otra parte, el cambio climático es el impacto más generalizado de nuestro abuso de los recursos naturales, pues la emisión de gases de efecto invernadero supera con creces la capacidad de absorción de los bosques y océanos. “La naturaleza es la base de nuestro bienestar y prosperidad, pero estamos abusando de los recursos limitados del Planeta. El Informe Planeta Vivo demuestra claramente que la humanidad está excediendo la capacidad del Planeta para abastecernos. En otras palabras, estamos consumiendo más de lo que tenemos”, afirma Jim Leape, Director de WWF Internacional.

Crecimiento exponencial

En 1961, la humanidad utilizó alrededor de dos tercios de los recursos ecológicos disponibles en la Tierra. Entonces, la mayoría de los países contaban con reservas ecológicas. Sin embargo, tanto la demanda mundial como su población han aumentado de forma exponencial. A principios de la década de 1970, el incremento de las emisiones de carbono y de la demanda humana de bienes y servicios naturales comenzó a agotar los recursos que nuestro planeta es capaz de regenerar. Fue entonces cuando entramos en una situación de “déficit ecológico”. Al día de hoy, la demanda de recursos y servicios ecológicos de la humanidad es un 50% mayor de lo que la Tierra puede regenerar, según se recoge en el Informe Planeta Vivo 2012, elaborado por WWF junto a la Global Footprint Network. Además, si seguimos con este ritmo de consumo, necesitaremos 2 planetas para abastecernos antes de alcanzar la mitad de siglo. Para revertir esta tendencia, hay que empezar por reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero fruto de la quema de combustibles fósiles: la mitad de la huella ecológica actual de la humanidad corresponde a la “huella de carbono”, pues emitimos mucho más carbono del que la Tierra es capaz de absorber. Además, como consumidores también es posible luchar contra este abuso de recursos naturales adquiriendo productos con sellos que certifiquen el origen sostenible de los mismos, como el MSC para pescado y marisco, y FSC para productos derivados de la madera.

La huella ecológica por países

Hoy en día, más del 80 por ciento de la población mundial vive en países que utilizan más de lo que sus propios ecosistemas pueden renovar. Estos países “deudores ecológicos” agotan sus propios recursos ecológicos, o los obtienen de otros. Los residentes de Japón consumen los recursos ecológicos de un Japón multiplicado por 7.1 veces. Serían necesarias 3,2 Españas para mantener el nivel de consumo de recursos ecológicos de sus habitantes. La huella ecológica total de China es la mayor del mundo, sobre todo debido a su gran población. Sin embargo, la demanda per cápita de otros países sobre los ecosistemas del planeta son bastante mayores: si actualmente todos viviéramos al mismo nivel que los estadounidenses, se necesitarían 4 planetas Tierra para sostener a la población mundial. En Qatar, el residente medio requiere los recursos de 6,5 planetas.