El calor extremo en épocas en las que habitualmente se dan temperaturas moderadas dejará de sorprendernos si se cumplen las previsiones de un nuevo estudio realizado por científicos australianos. Y es que cada vez hemos observado y sentido como los días cálidos ahora son más habituales durante el año, tanto en países tropicales como en medias y hasta altas latitudes. Tenemos que recordar, que el 2015 fue el año más cálido desde que hay registros y los récords mensuales que se han ido encadenando en lo que va de 2016 sugieren que éste también va a ser un año histórico en lo que respecta a las altas temperaturas a nivel global, tanto en los océanos como en la superficie. Según advierten estos investigadores, años tan cálidos como 2015 dejarán de ser una rareza en 2025. Y las altas temperaturas en épocas del año en las que ahora no son habituales serán frecuentes dentro de aproximadamente un par de décadas si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando al nivel actual.

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La investigación, publicada ayer en la revista Bulletin of American Meteorological Society, llega justo antes de la inauguración de la Cumbre del Clima de la ONU (COP22) que da inicio hoy en Marrakech. A lo largo de 11 días de negociaciones, los líderes políticos intentarán sentar las bases que permitan llevar a la práctica el Acuerdo de París que se firmó en diciembre y que entró en vigor el viernes pasado, así lo reseña Teresa Guerrero, periodista y reportera del diario EL MUNDO. De momento, una treintena de jefes de Estado ha confirmado su asistencia a la cumbre, en la cop22cover-fbque deberán concretar planes de acción para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero -que los científicos vinculan directamente al aumento de temperaturas que está registrando el planeta-. El objetivo último es que la temperatura media de la Tierra no aumente más de dos grados centígrados respecto a los niveles que había al inicio de la Revolución Industrial. Pero según Sophie Lewis, investigadora de la Universidad Nacional de Australia y autora principal del estudio, con independencia de las medidas que se pongan en marcha, las actividades humanas han estabilizado ya las nuevas temperaturas medias globales anuales. Es decir, sostiene que es ya inevitable que sean más altas que la media registrada hasta ahora. Sin embargo, afirma que si se reducen drásticamente las emisiones de CO2 se podría evitar que las estaciones extremadamente cálidas fueran lo normal, como sucederá dentro de pocas décadas si éstas no decrecen. Desafortunadamente, nuestra investigación descubrió que ya estamos inmersos en ciertas consecuencias del calentamiento global. Esto significa que es probable que el récord actual de temperatura global se convierta en lo normal en un futuro cercano. No podemos evitarlo reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero. Tenemos que estar preparados para adaptarnos a episodios extremos frecuentes, señala Sophie Lewis a EL MUNDO. Nuestro estudio examinó las temperaturas regionales y descubrimos que en la mayor parte de las áreas del mundo se beneficiarían de las emisiones drásticas de emisiones. Esto reduciría la frecuencia y la severidad de futuros episodios extremos, añade la investigadora. Australia es uno de los países más vulnerables al cambio climático. El verano de 2013 batió su récord de calor, con temperaturas que en diversos puntos del país se acercaron a los 50ºC y con graves incendios forestales. Una estación extrema como aquella, señalan, podría convertirse en el típico verano australiano hacia 2035. Venezuela no se ha quedado atrás, el año pasado varias estaciones lograron establecer nuevos récords de calor sobrepasando los 40ºC a la sombra como fueron el caso de Coro y Maracaibo.