Después de negarlo durante años, el prestigioso físico Richard Muller admite públicamente que los humanos somos los únicos culpables del aumento de la temperatura del planeta. No me esperaba esto, pero, como científico, creo que es mi deber rendirme a la evidencia y cambiar de opinión». Richard Muller, un reputado físico estadounidense conocido por su especticismo sobre el calentamiento global, ha reconocido públicamente en un comunicado que estaba en un error. Muller forma parte de un equipo de científicos de la Universidad de California en Berkeley que ha elaborado un extenso estudio sobre el cambio climático. La temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado 1,5 grados centígrados en los últimos 250 años. Y la explicación más sencilla de este calentamiento son las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, ha indicado el equipo en un informe. El análisis se remonta 100 años más que investigaciones previas, y toma una postura aún más fuerte que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, que en 2007 dijo que «la mayor parte» del calentamiento de los últimos 50 años se puede atribuir a la actividad humana, y que una mayor actividad solar antes de 1956 podría haber contribuido en parte al calentamiento de la Tierra. El análisis del equipo de Berkeley señala que «la contribución de la actividad solar al calentamiento global es insignificante». Su conclusión, aclara, no se basa en modelos climáticos, los cuales según los críticos, pueden tener errores, sino en un método más sencillo. Se basa simplemente, en la fuerte concordancia entre la forma observada en que subió la temperatura y el aumento conocido de gases de efecto invernadero.  “Los seres humanos son los principales causantes del cambio climático”, según afirma el experto y físico norteamericano Richard A.Muller desde su laboratorio de Berkeley (California), en una carta dirigida al ‘New York Times’, recogida por Europa Press, tres años después de dudar de que realmente existía este calentamiento global. “Llámame un escéptico convertido. Hace tres años los problemas identificados en estudios del clima arrojaron dudas en mi mente sobre la existencia del calentamiento global. El año pasado, a raíz de un esfuerzo intensivo de investigación con la participación de una docena de científicos, llegué a la conclusión de que el calentamiento atmosférico era real y que estimaciones anteriores sobre el calentamiento eran correctas”, explica el científico. Igualmente, apunta que estos hallazgos son “más fuertes” que los del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Según pone de relieve Muller, en su informe de 2007, el IPCC llegó a la conclusión de que el calentamiento global de los últimos 50 años era debido a la actividad antropomórfica, mientras que el panel de expertos de Naciones Unidas señalaba que antes de 1956 el efecto invernadero se debía a posibles cambios en la actividad solar, así como un proceso totalmente natural de la Tierra. En este sentido, detalla que se han estudiado cuidadosamente las cuestiones planteadas por los escépticos, como los prejuicios sobre la calefacción urbana, que duplican los resultados obtenidos utilizando los datos de las zonas rurales, por ejemplo. Igualmente, en su artículo se refiere a que el patrón histórico de temperaturas observa caídas bruscas en las emisiones que coinciden con las de las erupciones volcánicas conocidas. Es más, destaca que hay pequeñas variaciones rápidas y atribuibles a El Niño y otras corrientes oceánicas, como la corriente del Golfo, debido a sus oscilaciones.

“Pero, ¿Qué ha causado un aumento gradual y sistemático de dos grados y medio? Hemos intentado averiguarlo a través de funciones matemáticas simples (como exponenciales, polinomios), aplicadas a la actividad solar e incluso a funciones emergentes de la población mundial. Eso sí, el mejor registro lo obtuvo el dióxido de carbono en  muestras atmosféricas y también atrapado en el hielo polar”, agrega. Por todo ello, concluye el artículo asegurando que su resultado se basa simplemente en la concordancia entre la forma del aumento de la temperatura observada y el aumento de gases de efecto invernadero conocido. Así, señala que su “cambio total y en tan poco tiempo” es  resultado de un análisis cuidadoso y objetivo emprendido por el proyecto de Berkeley sobre la temperatura sobre la superficie terrestre, que fundó con su hija Isabel.