Vuelven a retomar la propuesta. Los científicos están considerando la posibilidad de usar naves futuristas que van a pulverizar agua salada en el cielo sobre los océanos para crear nubes que reflejen la luz solar y así combatir el calentamiento global. Aunque suene a ciencia ficción, los investigadores están dándole una nueva oportunidad a una controvertida idea ya planteada hace tiempo: barcos de diseño futurista, que inyecten agua salada desde los océanos a la atmósfera, para crear nubes que reflejen parte de la luz del Sol y nos permita poner coto al aumento de temperaturas global. El tema central del artículo -que incluye nuevas ideas sobre qué tipo de barco sería el ideal para inyectar agua salada en la atmósfera, qué tamaño deben tener las gotas y los potenciales impactos climatológicos- es animar a otros científicos a considerar la idea del brillo de una nube creada de este modo, e incluso el modo de agujerearla. En el artículo, Wood y otro colega detallan un experimento para probar el concepto. “Lo que intentamos hacer es recalcar que se trata de un experimento beneficioso que podríamos llevar a cabo”, asegura Wood. Con un interés manifiesto en este tipo de nubes por parte de la comunidad científica, encontrar fondos para llevar a cabo el experimento podría ser posible, según él. La teoría que sustenta este experimento se basa en la adición de partículas, en este caso sal, al cielo sobre los océanos, podría formar grandes nubes, que incluso tendrían mayor vida que las normales. Las nubes se forman cuando el agua se sitúa alrededor de las partículas en suspensión. Como hay una cantidad limitada de agua en el aire, al añadir más partículas se crean más gotitas, aunque también son pequeñas. “Resulta que un mayor número de pequeñas gotas crean una mayor superficie, así que las nubes reflejarían más luz hacia el espacio“, afirma Wood. Esto lograría refrescar la Tierra.  El brillo de la nube marina es parte de un concepto más amplio, conocido como geointeniería, que abarca esfuerzos para manipular el entorno. El brillo de estas nubes, como otras propuestas de geoingeniería, es controvertido, por sus ramificaciones éticas y políticas, y el impacto en el clima, aún sin acotar. Pero estas no son razones para no estudiarlo, según Wood. “Preferiría que científicos responsables probasen la validez de esta idea, antes que grupos que podrían tener un interés menos altruista en asegurar que es exitosa“, ha propuesto. El peligro principal de la geoingeniería en manos privadas es que “hay una asunción de que la idea ha de funcionar” a toda costa, por haber por medio un gran interés económico. 
Wood y sus compañeros proponen un experimento a pequeña escala para probar la viabilidad de la idea y comenzar a estudiar sus efectos. La prueba debería comentar por implementar rociadores en un barco o barcaza, para estar seguros de que puede inyectar suficientes partículas a la altura apropiada. Un avión equipado con sensores estudiaría las características físicas y químicas de las partículas y cómo se dispersan. El siguiente paso implicaría utilizar otros aviones para estudiar cómo se desenvuelve la nube y cuánto dura. La fase final implicaría a unos diez barcos, que rociarían una zona de unos 100 kilómetros cuadrados. Las nubes resultantes podría ser suficientemente grandes para que los científicos puedan utilizar satélites para examinarlas y comprobar cómo relejan la luz. Según Wood, hay una pequeña probabilidad de que este experimento tenga efectos a largo plazo. Basándose en estudios de sustancias contaminantes, los científicos saben hoy día que el impacto de añadir partículas a las nubes sólo dura unos pocos días. El concepto del brillo de las nubes marinas se basa en las nubes que se forman tras los rastros de los barcos que atraviesan el océano, por la quema de combustible, similares a  los rastros en forma de nube que dejan los aviones en el cielo por la misma razón.
Pero en algunos casos, los rastros de los barcos crean nubes más oscuras. “No sabemos realmente la razón de esto“, afirma Wood. “Esta es una idea de rápida acción, aunque realmente lo que tendríamos que hacer es evolucionar nuestra economía hacia bajas emisiones de carbono, pero esto será un proceso largo. Creo, sin embargo, que debemos conocer todas las posibilidades, como esta.

Fuente: redOrbit – Your Universe Online