El calentamiento en varias partes del planeta se hace evidente en el derretimiento generalizado de la nieve, el vertiginoso avance de la erosión, el aumento de la temperatura media del aire y en las cada vez más frecuentes olas de calor. ¿Será que no es un hecho aislado sino una inevitable consecuencia del calentamiento global? Así lo parece confirmar nuevos estudios de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, del Servicio Nacional Climatológico de Gran Bretaña, del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), y de muchas otras destacadas y reconocidas entidades de investigación. El año pasado, el director del Centro de Operaciones de Emergencia del departamento boliviano de Beni (COED) Luis Phillips Muñoz reportó temperaturas extremas en los municipios amazónicos de Riberalta y Guayaramerín, donde la sensación térmica alcanzó los 45 grados centígrados el 10 de agosto de 2011. “Es una situación alarmante la que se vive en esas regiones y es fruto del curso del cambio climático y sequía que se está agravando con la disminución de agua subterránea en los pozos, descenso vertiginoso del caudal de agua en los ríos y problemas en la dotación de agua domiciliaria”, explicó en esa oportunidad a la agencia Valle Press. El 26 de octubre de 2011, el servicio meteorológico de Zimbabwe, en África, registró 42 grados centígrados en la mayor parte del país, la temperatura más alta en 50 años, muy por encima del récord de 41 grados reportado en octubre de 1962, informó la agencia Prensa Latina. A principios de enero de 2012, California, Estados Unidos, experimentó una inusual ola de calor que batió récords históricos para esa época del año en una docena de sitios como por ejemplo la Universidad de California, en Los Ángeles, con 30 grados centígrados; y el campo de Lindbergh de San Diego con 28,3 grados, superando un registro tope de 1969, destacó el diario San José Mercury News. En la primera semana de marzo, Chile soportó una ola de calor con temperaturas cercanas a 40 grados centígrados a la sombra en la localidad de Olmué, Valparaíso, y 37 grados en la región Metropolitana donde se ubica Santiago. La Dirección Meteorológica atribuyó la inusual canícula a varios factores como el fenómeno La Niña, un marcado fortalecimiento de la presión subtropical, vientos de cordillera-valle y una gran sequedad atmosférica. El 30 de marzo otra ola de calor afectó a regiones del sur y norte de Honduras, con temperaturas que oscilaban entre los 38 y 40 grados. El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó que el verano sería el más caluroso de los últimos años. En Guatemala, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología previno el 1 de abril que el verano llegaría con temperaturas de hasta 35 grados centígrados, cuando lo habitual es de 22 a 23 grados.

Del 3 de mayo al 1 de junio de 2012, la India fue presa de una inusual ola de calor con temperaturas superiores a 44 grados centígrados. El calor sofocante, la escasa humedad ambiental del 20% y los cortes eléctricos ocasionados por el sobre consumo de energía convirtieron a Nueva Delhi en un inmenso horno donde era difícil respirar, describió el corresponsal de Prensa Latina. De manera simultánea, desde finales de mayo Surcorea soportó una corriente tórrida histórica con temperaturas superiores a 35 grados, y en la capital Seúl se contabilizaron hasta 13 noches tropicales consecutivas con más de 25 grados. Los ciudadanos de Seúl sobrellevaron el 19 de junio 33,5 grados centígrados, la temperatura más elevada en 12 años, y al mismo tiempo la peor sequía en un siglo. Desde el 1 de mayo hasta esa fecha el acumulado de precipitaciones sumó 10,6 milímetros, 6% del promedio de 2011 y el nivel más bajo de los últimos 104 años. El 20 de junio de 2012 el gobierno surcoreano emitió la primera alerta por la ola de calor del año, que se convirtió en una emergencia médica. Hasta el 9 de agosto fallecieron al menos 14 personas sofocadas por el calor extremo, y perecieron más de un millón de animales en 465 granjas del país. Unas 800 personas requirieron asistencia médica, casi el doble que el año pasado.

China padeció a mediados de junio la primera ola de calor del año, con temperaturas de hasta 37 grados centígrados en Beijing. El 2 de julio el buró meteorológico de la capital alertó a los ciudadanos del peligro de insolación luego de que el termómetro marcara 33 grados y una caída de la humedad hasta el 22% en el centro de la ciudad. En Estados Unidos, el mes de julio fue el más caluroso desde que se iniciaron los registros de temperaturas. No se trata de un hecho aislado sino de una inevitable consecuencia del calentamiento global, reconfirmó un reciente estudio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos y del Servicio Nacional Climatológico de Gran Bretaña.

Hace dos décadas la probabilidad de registrar temperaturas tan elevadas eran de una sobre 300, pero en la actualidad la probabilidad es de una sobre 10, alertó el autor principal del estudio James Hansen; aseguró que esta situación es responsabilidad del hombre por la quema de combustibles fósiles, y “esto no es una teoría, sino un hecho científico”. Según el profesor de ciencias ambientales de la Universidad de Stanford Noah Diffenbaugh, los 10 años más calurosos de la historia han ocurrido a partir de 1990; según sus proyecciones, extensas áreas del planeta podrían calentarse de forma tan rápida que para mediados de este siglo aún los veranos más frescos serán los más calientes de los últimos 50 años. A largo plazo, el aumento de la temperatura global impactará negativamente en la economía de los países en desarrollo, indudablemente más afectados que las naciones ricas, advirtieron recientemente los científicos del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT en inglés) en un artículo publicado por la revista American Economic Journal: Macroeconomics. Por cada grado de aumento de la temperatura planetaria, la economía de las naciones en desarrollo ve limitado su crecimiento en 1,3%, estimaron los expertos del MIT tras analizar las variaciones del clima en los últimos 50 años. Lo que ocurre es que los efectos del cambio climático se hacen patentes no solo en el derretimiento generalizado de la nieve y el hielo, la subida del nivel del mar o el aumento de la temperatura media del aire, sino también en las cada vez más frecuentes olas de calor, fenómenos que inciden en la producción, el comercio e incluso la inversión. “Si pensamos en la situación de los empleados en una fábrica a 40 grados centígrados sin aire acondicionado, puede verse que la temperatura es un factor relevante”, argumenta Ben Olken, uno de los autores principales del estudio del MIT.

La ola de calor bate desde América hasta Asia, pasando por Europa

En la primera semana de junio de 2012, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de México registró temperaturas de hasta 45,5 grados centígrados en la comunidad de Chínipas, en el estado de Chihuahua; 43 grados en el municipio de Choix, Sinaloa, y 42,5 grados en Hermosillo, Sonora. La máxima fue de 45,5 grados en Ojinaga, Chihuahua. El 12 de junio se pronosticaron temperaturas superiores a 40 grados centígrados en al menos 15 estados del país, y una semana después la racha en el norte y noroeste elevó la columna de mercurio a más de 40 grados en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas. Entre el 22 y 23 de junio se registró la temperatura máxima a nivel nacional en Ejido Nuevo León, Baja California: 43,6 grados centígrados.

En Estados Unidos se rompieron al menos 3.500 récords de altas temperaturas entre el 30 de junio y el 6 de julio de 2012, sobre todo en Kentucky, Maryland y Dakota del Sur, informó la Administración Atmosférica y Oceánica. En los primeros 10 días de julio el calor extremo mató a 52 personas en Estados Unidos, la mayoría en Chicago, Maryland, Virginia, St. Louis, Memphis, Tennessee y Ohio; muchos ancianos sofocados en sus propias viviendas sin suministro eléctrico. En Illinois fue hallado el cadáver de Lucille Griffith de 100 años de edad, con una temperatura corporal de 41,6 grados centígrados. El 13 de julio la burbuja de aire caliente y humedad procedente del golfo de México impactó en comunidades de Filadelfia, Nueva York, Washington D.C, Chicago, y Kansas; y desde el 17 de julio la ola avanzó por la región centro-norte del continente americano. Se emitieron avisos de alerta en 17 estados norteamericanos tras reportarse 48 grados en Madison, Minnesota; 52 grados en Newton, Iowa; 46 grados en algunos territorios de Oklahoma y temperaturas cercanas o superiores a 50 grados centígrados en Taylorville, Illinois; Gwinner, North Dakota, y Hutchinson, Minnesota, informó el Servicio Meteorológico de Estados Unidos. Por esos días la ráfaga caliente y la mínima humedad también sofocaban en Canadá, desde las provincias de Saskatchewan al oeste hasta Québec en el centro-este. Se emitieron declaraciones especiales del tiempo en Québec, Ontario y Manitoba, mientras que Toronto divulgó una advertencia de calor y aconsejó a los residentes prever riesgos de enfermedades relacionadas con el calor. El 22 de julio se batieron nuevos récords de temperaturas en el este de Estados Unidos, sobrepasando los 40 grados centígrados en Nueva York, Filadelfia y la zona del aeropuerto internacional Dulles de Washington. El sitio AccuWeather.com informó que en Newark, Nueva Jersey, la temperatura bordeó los 42,2 grados centígrados. La Administración Atmosférica y Oceánica reveló que el calor extremo afectó a la mitad septentrional del país, un área geográfica donde residen 115 millones de personas, un tercio de la población estadounidense. A fines de julio, la ola de calor avanzaba hacia el sur del continente. En El Salvador los termómetros treparon a un máximo de 42,3 grados centígrados en la localidad San Miguel, donde la temperatura máxima promedio es 37,8 grados.

Fallecidos 29 japoneses por golpes de calor

Hasta el 31 de julio Japón contabilizó 29 muertos a consecuencia de las altas temperaturas que habían asolado a la nación asiática en las últimas dos semanas. La Agencia de Gestión de Desastres constató temperaturas superiores a 35 grados centígrados con índices de humedad relativa del 70%, lo cual derivó en la hospitalización de al menos 14.364 personas. Solo en la última semana de julio 8.678 personas fueron hospitalizadas, y 16 perdieron la vida.

33 departamentos de Francia en alerta naranja

El 18 de agosto los servicios meteorológicos de Francia elevaron de 21 a 33 la cantidad de departamentos en alerta naranja, la segunda de mayor nivel, debido a la ola de calor que azotaba al país. Según Météo France, Estrasburgo, Burdeos y la capital París soportaban temperaturas de hasta 39 grados centígrados. Por esos días Francia recordaba con particular dolor la ola de calor que azotó al país en 2003, cobrando la vida de casi 15 mil personas en apenas tres semanas, en el considerado peor verano en 150 años.

España en alerta por la fuerte ola de calor

El 21 de agosto más de 20 provincias españolas continuaban en alerta naranja por las altas temperaturas registradas en los últimos cinco días, un fenómeno atmosférico poco habitual. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) decretó la alerta naranja en Córdoba (esperaba hasta 42 grados), Jaén y Sevilla (41), Gran Canaria (37), toda Castilla-La Mancha, salvo Guadalajara, con temperaturas de hasta 41 grados, y Tarragona y Lleida (39). Aemet reveló que en este período excesivamente cálido las temperaturas nocturnas batieron récords en Madrid. El pasado domingo, la capital española soportó hasta 25,8 grados en horas de la madrugada, una temperatura no vista desde 1920. En lo que iba de 2012, los incendios en la nación ibérica arrasaron 139.886 hectáreas de bosques, la cifra más alta de los últimos 10 años. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente confirmó que la superficie forestal quemada este año triplica las cifras de 2011 en ese mismo lapso de tiempo: 40.239 hectáreas.

Bulgaria alarmada por el calor

El 25 de agosto de 2012, los servicios meteorológicos de Bulgaria decretaron la alerta naranja en 22 distritos afectados por la ola de calor, mientras seis distritos permanecían en alerta roja. Así decretó el gobierno de Bulgaria por segunda vez en este verano, después de que a mediados de julio la columna de mercurio llegara a 43 grados centígrados. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología de la Academia Búlgara de Ciencias (BAS) informó que las temperaturas de entre 39 y 41 grados Celsius afectaron a 22 de los 28 distritos de la nación balcánica. Las provincias de Montana, Vratsa, Lovech, Pleven, Veliko Tarnovo y Ruse, en el norte del país se mantienen en código rojo, informó Radio Nacional de Bulgaria.

Fuente: Funsolon.org