BERLÍN, EFE.- La conferencia de trabajo de la ONU sobre cambio climático celebrada en la ciudad alemana de Bonn cerró hoy sin arrojar un consenso respecto a fechas para el acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto, que expira a finales de este año. Durante la reunión preparatoria de la próxima Cumbre Mundial sobre Cambio Climático, que se celebrará en Catar entre el 26 de noviembre y el 7 de diciembre, la Unión Europea insistió en que “Kioto II” debe comenzar a funcionar a principios de 2013 y tener una vigencia de ocho años, hasta 2020. No obstante, sobre este último punto no se alcanzó ningún consenso previo, ya que para muchos, ocho años de vigencia significa dejar en suspenso durante ese periodo los objetivos en materia de cambio climático sin tener en cuenta el progresivo calentamiento del planeta. El objetivo de prolongar el Protocolo de Kioto a partir de 2013 es crear un puente hasta la entrada en vigor del perseguido acuerdo global sobre cambio climático de carácter vinculante para todos los países. Así, en esta reunión comenzó también, sobre las premisas de Durban (Sudáfrica), el proceso de negociación que conduzca hasta 2015 a este acuerdo global -con entrada en vigor a más tardar en 2020-, para el que los delegados presentes en Bonn lograron consensuar únicamente un vago programa de trabajo. En la clausura de la conferencia, que abrió el pasado día 14, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Christiana Figueres, exigió metas más ambiciosas en el compromiso para la reducción de gases de efecto invernadero hasta 2020.  De lo contrario, advirtió Figueres después de que en la conferencia de Bonn no hubiera avances en esta materia, será imposible alcanzar el objetivo acordado de limitar el calentamiento del planeta a un máximo de dos grados centígrados este siglo. Los países más pobres, así como las organizaciones medioambientales, urgieron especialmente a la UE a incrementar sus objetivos relativos a la reducción de gases de efecto invernadero del 20 % acordado hasta 2020 (respecto a 1990) hasta al menos el 30 %. El negociador jefe sobre cambio climático de la Comisión Europea, Artur Runge-Metzger, no descartó la posibilidad de incrementar en un futuro estos objetivos, sobre todo tendiendo en cuenta que a día de hoy los países de la UE ya han cumplido prácticamente su compromiso con la reducción de gases de efecto invernadero en un 17 %. A pesar de todo, Figueres se mostró satisfecha con los resultados de la conferencia y señaló que “las negociaciones van por buen camino, aunque seguramente les falta el ritmo correcto”. Las organizaciones ecologistas, por su parte, expresaron su desilusión con las negociaciones. “De la euforia de Durban aquí (en Bonn) ya no queda nada”, afirmó el director de la representación en Berlín de Greenpeace, Stefan Krug.