El diario inglés The Guardián publica el día de hoy un artículo en el que explica la duración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Además del vapor de agua, señala el diario, los cuatro principales gases de efeto inveranadero son el dióxido de carbono (CO2), Metano (CH4), óxido nitroso (N20) y los clorofluorocarburos o halocarbonos (CFCs). Estos gases pueden permanecer en la atmósfera durante diferentes periodos de tiempo, que pueden ser meses hasta miles de años, y sus efectos sobre el clima se pueden dar en diversas escalas de tiempo. El CO2, el gas de efecto invernadero más importante producido por el hombres, es probablemente el más difícil de determinar su permanencia en el aire, debido a que existen varios procesos que remueven el dióxido de carbono de la atmósfera. Ente el 65% y el 80% del CO2 liberado se disuelve en los océanos en un periodo que va entre los 20 y los 200 años. El resto se remueve con procesos más lentos que pueden llegar a tomar varios cientos de miles de años, entre los cuales se incluye la formación de rocas y la meteorización química. Lo anterior significa que una vez que es liberado en la atmósfera, el CO2 continua afectando el clima por cientos de años. El metano, en contraste, se remueve de la atmósfera mediante reacciones químicas, su promedio de permanencia es de aproximadamente 12 años. Siendo uno de los gases más potentes de efecto invernadero, el metano tiene una vida relativamente corta. El óxido nitroso se destruye en la estratósfera y es removido de la atmósfera más lentamente que el metano, durando aproximadamente 114 años. 

Los compuestos que contienen cloro y/o fluor (CFCs, HCFCs, HFCs, PFCs) incluyen un amplio número de químicos distintos, que pueden tener una duración en la atmósfera que va de menos de un año a varios miles de años. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático ha publicado una lista del tiempo de vida atmosférica de varios CFCs y otros gases de invernadero. El vapor de agua absorbe de manera muy efectiva la energía calorífica en el aire, pero no se acumula en la atmósfera como lo hacen los otros gases de invernadero; tiene una vida muy corta que va de unas cuantas horas a unos días, debido a que rápidamente se precipita en forma de agua o nieve. La cantidad de vapor de agua que la atmósfera retiene se incrementa conforme se calienta el clima, por lo que las propiedades de efecto invernadero del vapor de agua se consideran más como parte del proceso del cambio climático que una causa directa de éste.