El agujero en la capa de ozono en la Antártida, que se forma anualmente entre septiembre y octubre, fue en 2012 el segundo más pequeño en 20 años, debido a unas temperaturas menos frías, indicó el miércoles la Agencia Estadounidense Oceanográfica y Atmosférica (NOAA). Su superficie media fue de 17,9 millones de km2, detalló la NOAA, que establece estas mediciones gracias a un satélite de la NASA. “Las temperaturas fueron un poco más cálidas este año en la alta atmósfera encima de la Antártida, lo que permitió una menor destrucción del ozono en comparación con el año pasado”, explicó Jim Butler del laboratorio de investigación del sistema terrestre de la NOAA. El agujero de ozono de la Antártida alcanzó este año un máximo para la estación el 22 de septiembre, con 21,2 millones de km2, lo que equivale a la superficie de EEUU, Canadá y México sumados. A modo de comparación, el mayor agujero medido en esta capa tuvo una extensión de 29,9 millones de km2 en el 2000. El agujero empezó a formarse cada año en los polos desde la década de los 80 debido a los componentes clorados (clorofluocarbonos, conocidos como CFC) usados por el hombre en sistemas de refrigeración y aerosoles. La producción de CFC fue ahora reducida prácticamente a cero, gracias al protocolo internacional firmado en 1985 en Montreal, pero estas sustancias químicas persisten mucho tiempo en la atmósfera.

El ozono, una molécula compuesta de tres átomos de oxígeno, se forma en la estratósfera, donde filtra los rayos ultravioletas del sol que dañan la vegetación y pueden provocar cáncer de piel. El frío intenso se mantiene como principal factor de este escudo natural. Bajo el efecto del frío, el vapor de agua y las moléculas de ácido nítrico se condensan para formar nubes en las capas bajas de la estratosfera. En estas nubes se forma cloro, que contribuye a la destrucción del ozono. Pese a la aplicación del protocolo de Montreal desde hace más de dos décadas, tal vez sea necesario que pasen diez años más antes de que se comience a regenerar la capa de ozono de la Antártida, según investigadores del NOAA. Paul Newman, un científico del organismo, estima que la capa de ozono de la Antártida no recuperará sus niveles de principios de los 1980 antes de 2060.