Hoy, la Administración Nacional Oceánica y Atmósferica (NOAA), en sus acostumbradas publicaciones, nos reseña un aspecto relacionado a las «Eras atlánticas de alta actividad«. Y es que cada vez que transitamos por alguna temporada ciclónica activa, lo primero que se nos viene a la mente es «El Cambio Climático», sin tomar en cuenta que existen variables del clima o variables climáticas como mejor se les conoce, que pueden alterar el patrón normal de algún evento océano-atmosférico. Tal como ocurre con el ENSO (El Niño/Oscilación del Sur), que como bien sabemos, afecta directamente la Temperatura Superficial del Mar y el comportamiento de los vientos en la cuenca, lo que repercute en una mayor o menor fuente de alimentación y condiciones dinámicas para la formación de ciclones tropicales.

Desde 1995, hemos estado experimentando lo que los científicos llaman una era activa o de alta actividad para las temporadas de huracanes en el Atlántico, un fenómeno natural y cíclico. Todo apunta a que la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO por sus siglas en inglés) es el vínculo más destacado a la era activa en la que nos encontramos. El ciclo OMA oscila entre períodos prolongados, que generalmente duran 20-40 años, de fases cálidas y frías en las temperaturas del Océano Atlántico del Norte. Las condiciones atmosféricas que dan paso a la fase cálida de OMA pueden crear la tormenta perfecta y aumentar la actividad de los huracanes en el Atlántico y la fuerza de los sistemas. Estas condiciones incluyen:

  • Temperatura Superficial del Mar más cálidas.

  • Aumento de la actividad de tormentas eléctricas. 

  • Cambios drásticos en la velocidad y dirección del viento. 

Por el contrario, las épocas de baja actividad, cuando las temporadas de huracanes en el Atlántico son relativamente tranquilas, están asociadas con la fase fría de la OMA. (Un fenómeno similar también ocurre en el Pacífico Oriental que afecta la frecuencia e intensidad de los huracanes en esa parte del mundo).

En el gráfico anterior, se aprecia, que de acuerdo con las fases cambiantes de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (OMA), las eras atlánticas de alta actividad han ocurrido desde 1880 hasta 1900, 1945 hasta 1970 y 1995 hasta el presente. Las eras de baja actividad ocurrieron durante 1901-1930 y 1971-1994. Las eras de alta actividad en el Atlántico pueden aumentar la frecuencia e intensidad de los huracanes. (Fuente: NOAA NWS). Desde que comenzó la era de alta actividad en el Atlántico en 1995, 17 de las últimas 25 temporadas de huracanes (incluido 2019) han visto un número de tormentas más alto de lo normal. Durante este período, la cuenca del Atlántico soportó un promedio de 15 tormentas con nombre de las cuales tres a cuatro se convirtieron en huracanes importantes con vientos de 111 mph o más.

Cabe señalar, que la mano del hombre como catalizador del cambio climático, poco tiene que ver con la Oscilación Multidecadal del Atlántico. A pesar que los instrumentos han observado ciclos de OMA solo durante los últimos 150 años, no lo suficiente como para asegurarlo de manera concluyente, los estudios de proxies paleoclimáticos, como los anillos de los árboles y los núcleos de hielo, han demostrado que se han producido oscilaciones similares a las observadas instrumentalmente durante al menos el último milenio. Esto es claramente más largo de lo que el hombre moderno ha estado afectando el clima, por lo que el OMA es probablemente una oscilación climática natural.

Otros artículos importantes: