Hace unos meses atrás, el cometa ISON dio mucho de que hablar y fue llamado a ser el cometa del siglo por su fuerte brillo y lo cerca que pasará de la Tierra a finales de éste año pudiendo ser visible sin instrumentación especial de acuerdo a los expertos. Pues, a pesar de que aún quedan unos meses hasta que entre en la parte interior de nuestro Sistema Solar, una imagen tomada a mediados de Junio con las cámaras infrarrojas del telescopio espacial Spitzer ha permitido detectar una fuerte y constante emisión de dióxido de carbono que proviene precisamente del ISON.

Fuente: NASA

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El Cometa ISON, tiene aproximadamente unos 5 kilómetros de diámetro, y se estima que su peso está comprendido entre los 3.2 mil millones y los 3.2 billones de kilos (este amplio rango se debe a que, dada su lejanía, no se ha podido estimar bien su densidad), aunque éste va variando constantemente debido a las pérdidas que sufre de polvo y otros gases. “El cometa ISON está emitiendo cada día aproximadamente mil toneladas de lo que estamos casi seguros que es dióxido de carbono y unas 54 mil de polvo. Las observaciones realizadas previamente únicamente nos proporcionaban límites superiores para estas emisiones de gas. Gracias al Spitzer, ahora estamos seguros de que la actividad del cometa ha sido impulsada por ellas.” explica Carey Lisse, líder de la Campaña de Observación del Cometa ISON de la NASA. “Estas fantásticas observaciones del ISON son únicas y nos preparan para descubrimientos futuros” añade James L. Green, director de ciencia planetaria de la NASA en Washington. “Estamos todos muy emocionados. Creemos que los datos recogidos de este cometa nos pueden servir para explicar cómo y cuando se formó el sistema solar.” Esta emoción y optimismo vienen dados por el hecho de que el ISON está formado (como todos los cometas) por polvo y otros elementos como agua, metano, dióxido de carbono y amoníaco, algunos de los compuestos que se cree que condujeron a la formación de los planetas de nuestro sistema hace unos 4.5 mil millones de años. Como explica Lisse: “Estas observaciones nos permiten hacernos una idea bastante acertada de la composición del ISON y, por tanto, de los disco proto-planetario en el que se formaron los planetas. Gran parte del carbono del cometa parece estar en forma de dióxido de carbono congelado, así que podremos saber mucho más al respecto cuando se acerque al Sol y empiece a fundirse a un ritmo mayor”. El cometa ISON, que se estima que en noviembre se acercará a unos 1.2 millones de kilómetros del Sol, brillará más intensamente que la luna llena y esparcirá una gran cantidad de partículas sobre la Tierra, aseguran expertos como el científico ruso Lev Guindilis. “Estas partículas llegarán a la superficie terrestre dentro de unos meses -las más pequeñas dentro de unos cuantos años- y se podrán recoger por todo el planeta”, explicó. El ISON (C/2012 S1) fue visto por primera vez en septiembre de 2012 por el astrónomo ruso Artiom Novichónok y su colega bielorruso Vitali Nevski por medio de la Red Internacional de Ciencia Óptica (ISON, por sus siglas en inglés), situada cerca de Kislovodsk, en el Sur de Rusia. El cometa, posiblemente el más brillante de la década, brillará tanto que se podrá ver perfectamente desde la Tierra sin dispositivos especiales.

Fuente: NASA