Cuando la temperatura llega a niveles insoportables, la  sensación incontrolable puede disminuir con ayuda de nuestro metabolismo. Cuando ocurren las explosiones intensas de calor de nuestros cuerpos con la altas temperaturas ambientales a las que no estamos acostumbrados, pasar todo el día en el aire acondicionado puede parecer una manera obvia de enfriarnos. Pero el Dr. G. Edgar Folk, profesor de fisiología en la Universidad de Iowa Carver College of Medicine, dijo que hacer ésto inhibe a el cuerpo adaptarse al calor ambiental. Según la investigación de Polk, un cuerpo sano puede adaptarse a un clima extremo en dos semanas  “siempre y cuando se climatice al aire libre”. Los estudios demuestran que salir a la calle y acostumbrarse al calor puede promover cambios fisiológicos en la tensión de calor más baja, así lo afirma el Centro Nacional de Colaboración para la Salud Ambiental. Al salir a el calor, la concentración de sal del sudor del cuerpo disminuye progresivamente, mientras que aumenta el volumen de esta sudoración. Los vasos sanguíneos se dilatan, lo que trae el calor de las zonas del cuerpo a la superficie del núcleo para que pueda ser disipada y nuestro cuerpo puede enfriarse más rápidamente. Esto explica por qué hay una mayor cantidad de muertes vinculadas al calor en los  primeros meses de verano; la gente no tiene la oportunidad de ajustarse. Sin embargo, en agosto y septiembre, ya se han aclimatados al calor extremo fisiológicamente hablando, de acuerdo con la NCCEH. El mismo concepto se aplica a un clima frío. Los deportistas y excursionistas suelen entrenar durante semanas en el frío para aclimatar sus cuerpos a las diferentes condiciones. La aclimatación no es sólo a corto plazo. También se explica la diferencia en la estructura corporal y composición química de las personas en todo el mundo, dijo John Blangero, un científico del Departamento de Genética en el Instituto de Investigación Biomédica de Texas. Blangero dijo que la genética juega también un papel importante en la adecuación corporal de los climas. “Hay un montón de diferentes tallos fisiológicos humanos que desempeñan un papel en su reacción al calor.” Esto explica por qué las poblaciones de África están mejores equipadas para lidiar con el calor debido a su color de piel y la forma del cuerpo, dijo. Cuerpos esbeltos toleran mejor el calor debido a que exponen más piel al transpirar. Más grasa corporal significa menos superficie de la piel en relación con el peso de esa persona, razón por la cual los pueblos inuit de las regiones del Ártico por ejemplo, tienden a tener cuerpos más gruesos  para ajustarse al frío. “La capacidad de mantener las reservas de agua, la capacidad para mantener el equilibrio de electrolitos … es diferente de persona a persona”, dijo. Pero al final lo importante es saber, que nuestro organismo está en condiciones de ajustarse a los cambios de clima siempre y cuando sea de manera progresiva y natural. Un chequeo médico ante éstos cambios y exposiciones ambientales no estaría demás.

Por Samantha Kramer , escritora de AccuWeather. Adpatación Luis Vargas