Los meteorólogos afirman que el huracán Sandy es una inusual tormenta híbrida creada por una corriente de aire ártico del norte que interactua con un ciclón tropical desde el sur. Jeff Masters, director de meteorología de la organización Weather Underground, advierte que tal “tormenta monstruo”, como se le llama, es el resultado de los cambios climáticos extremos provocados por el calentamiento global.“Cuando los océanos se calientan más, se amplía la duración de la temporada de huracanes”, afirma Masters. “Hubo muchas pruebas en la última década más o menos de que la temporada de huracanes se estaba ampliando, ya que comienza antes y termina después. Es más probable que ahora se produzcan este tipo de tormentas a finales de octubre y también este tipo de situación en la que una tormenta de finales de octubre coincida con un sistema de baja presión de invierno y se produzca la extraña combinación entre una enorme tormenta en la costa este de EE.UU. y un huracán que llega a la costa, que trae consigo todo tipo de destrucción”. El calentamiento global no solo intensificará tormentas y sequías en el futuro sino que las hará más frecuentes. Ahora bien, el cambio climático no ha causado el huracán Sandy, pero “sí ha hecho que sus efectos sean entre un 5 y un 10 por ciento más fuertes de lo que cabría esperar de una tormenta de estas características”, asegura el director de Análisis Climático del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de Estados Unidos (NCAR), Kevin Trenberth. “No es el 90 por ciento, es decir, no hablamos de que un fenómeno como Sandy esté totalmente dominado por el cambio climático, pero la temperatura del agua es mayor, las olas más grandes y la lluvia más fuerte a consecuencia de la perturbación humana del clima”, explica el meteorólogo en una entrevista con Efe. Trenberth, quien abandera la investigación científica sobre la relación entre el cambio climático y los eventos meteorológicos extremos, asegura que “Sandy” es una tormenta digna de recibir el adjetivo de “histórica” por motivos como que haya elevado la temperatura del mar hasta 2 grados. Ello se traduce “en un 10 por ciento más de agua evaporada alimentando esa tormenta, y en consecuencia, en un 20 por ciento más de lluvia” de lo que cabría esperar. “Decir que esta tormenta es entre un 5 y un 10 por ciento más severa por el cambio climático puede parecer poca cosa, pero ese porcentaje es tremendamente significativo y representa un tanto por ciento adicional que suele ser la gota que colma el vaso y que hace que las consecuencias puedan ser devastadoras”, afirma.

Así, el científico está convencido de que tanto este huracán como el resto de eventos extremos ocurridos en lo que va de año “hubieran sucedido seguramente sin cambio climático, pero no hubieran roto todos los récords conocidos ni sus efectos hubieran sido tan mayúsculos”. Además, el calentamiento no solo intensificará tormentas y sequías en el futuro sino que las hará más frecuentes, destaca Trenberth, autor de una recién publicada investigación titulada “Framing the way to relate climate extremes to climate change”. Debido a la naturaleza de la atmósfera, estos eventos “no ocurrirán siempre en el mismo lugar, sino que se irán desplazando y su ubicación geográfica dependerá del fenómeno climático llamado ‘El Niño'”, que calienta de manera extraordinaria las aguas del Pacífico tropical y tiene capacidad de crear patrones meteorológicos con consecuencias globales.