Durante 30 años, los astrónomos han creído que un enorme objeto cercano a la Tierra llamado 3552 Don Quijote, en honor al famoso personaje literario, era un asteroide. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Tennessee en Knoxville (EE.UU.) ha descubierto que esa no es su auténtica naturaleza. En realidad, según el nuevo estudio, se trata de un cometa y está activo. El hallazgo, que podría tener implicaciones para conocer el origen del agua en la Tierra, ha sido presentado en el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria que se celebra estos días en Londres.

Cometas

3552 Don Quijote es el tercer objeto más grande cercano a la Tierra -la mayoría cuerpos rocosos o asteroides- que orbitan el Sol en nuestro vecindario. Alrededor del 5% de estos objetos son cometas muertos que han derramado todo el agua y el dióxido de carbono en forma de hielo que les dan su coma, la nube que rodea el núcleo del cometa, y su cola. Pero resulta que Don Quijote no es ni una cosa ni otra. Es, de hecho, un cometa activo, por lo que es probable que contenga agua helada y no solo rocas. “Don Quijote siempre ha sido reconocido como un bicho raro”, dice Joshua Emery, autor del estudio. “Su órbita lo acerca a la Tierra, pero también lo lleva por Júpiter. Esa inmensa órbita es similar a la de un cometa, y no a la de un asteroide, que tiende a ser más circular, por lo que se pensaba que era uno de esos cometas que había derramado todos su depósitos de hielo”. Utilizando el Telescopio Espacial Spitzer operado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, el equipo volvió a examinar las imágenes de Don Quijote a partir de 2009, cuando se encontraba en la parte de su órbita más cercana al Sol, y descubrió que tenía una coma y una débil cola. De igual forma, los investigadores volvieron a examinar las imágenes a partir de 2004, cuando la roca estaba en su mayor distancia al Sol, y se determinó que su superficie se compone de polvo de silicato, que es similar al polvo de cometa. También se determinó que Don Quijote no tenía coma ni cola a esa distancia, lo cual es común para los cometas, ya que necesitan la radiación del Sol para formar la coma y las partículas solares cargadas para formar la cola. Los investigadores también confirmaron el tamaño de Don Quijote y la baja reflectividad de su superficie, parecida a la de los cometas.

Mucho hielo

“Ahora pensamos que este cuerpo contiene una gran cantidad de hielo, incluyendo el dióxido de carbono o monóxido de carbono helado, en lugar de ser rocoso”, dice el investigador. Este descubrimiento implica que el dióxido de carbono y el agua helada también pueden estar presentes dentro de otros asteroides cercanos a la Tierra. Este hallazgo puede tener implicaciones sobre lo que sabemos acerca del origen del agua en la Tierra, en la medida en que los cometas pueden ser la fuente de al menos parte de ella. La cantidad de Don Quijote representa alrededor de 100.000 millones de toneladas de agua, más o menos la misma cantidad que se pueden encontrar en lago Tahoe, en California.

Fuente: ABC