Mientras que las imágenes de satélite, en general, son más o menos fáciles de interpretar, las asociadas a los radares meteorológicos deben ser analizadas y utilizadas con cuidado, conociendo ciertas limitaciones que tienen estos sistemas activos de teledetección. Aquí te proporcionaré algunos tips a fin de no sacar conclusiones erróneas cuando utilizas imágenes de radares meteorológicos.

Está demás decir que los radares deben estar calibrados y ajustados como cualquier otro instrumento de medida. Si no lo estuvieran, las señales detectadas serían ajenas a la realidad, respecto a las que se quiere analizar.

Fíjense en ésta imagen de esta mañana del radar ubicado en Maracaibo. Presenta cierta interrupción en la reflectividad mostrada hacia Táchira

 Bloqueo del rayo:

Colinas y montañas pueden bloquear el rayo del radar y dejar notable huecos en el patrón.

Atenuación del haz:

Las tormentas mas cerca del radar reflejan o absorven la mayoria de la energia disponible en el mismo. Solamente una cantidad reducida de esta energia esta disponible para detectar tormentas distantes. Las tormentas encerrada en el área del circulo  fueron muy intensas pero no fueron detectadas apropiadamente por el radar.

Sobredisparo:

Intensas precipitaciones tales como la de efecto en lago pueden estar asociada con nubes cerca de tierra. En tales casos , el haz del radar puede sobredisparar la mayoria del área de precipitación y por lo tanto indica solo echoes debiles cuando de hecho estan ocurriendo precipitaciones significantes. La imagen de la derecha muestra líneas de precipitación en las praderas.  Aunque estuvo lloviendo dentro del área de cobertura del radar. El radar sobredisparó a un gran rango y las bandas no son vistas.

Virga:

La precipitación que esta ocuriendo en la altura pero no alcanza el suelo se llama virga. Esto sucede cuando hay condiciones seca en niveles bajo. El aire seco absorve toda la humedad antes que alcance el suelo. En la imagen de la derecha la precipitación no llega a la superficie.

Propagación anómala:

Fuerte inversión de temperatura en la atmósfera puede tener efectos sobre el radar. Cuando una capa de aire cálido descanza sobre una capa de aire frió, el haz del radar no puede pasar entre las capas y se dobla hacia el suelo. Una falsa y fuerte señal es reflejada hacia el radar. Este fenómeno es común durante las horas de la mañana cuando el cielo esta claro y se disipa en horas del mediodía. En la imagen de la derecha no habia precipitación.

Echoes terrestres: 

Ocurren cuando una porción del haz del radar hace contacto con edificios, árboles o montañas. Familiaricese con los echoes para no confundirlo con precipitación.

Debemos tener presente:

– Los radares meteorológicos están diseñados para la identificación de ecos meteorológicos y son estos: lluvia, granizo o nieve, ligados a blancos asociados a precipitación. Dependiendo de las características del radar considerado (resolución, sensibilidad, longitud de onda empleada, potencia emitida, etc..) se podrán determinar las propiedades básicas de ciertos blancos iluminados y no de otros.

– Los radares meteorológicos operativos no detectan blancos formados por gotitas de nubes (este trabajo ya lo realizan los satélites meteorológicos y medioambientales). Están diseñados para detectar blancos formados mayoritariamente o por gotas o partículas mucho más grandes asociada a la precipitación propiamente dicha que son gigantes si la comparamos con las gotitas que conforman a la nube.

– En condiciones normales, las imágenes de radar nos proporcional la distribución espacial de los ecos de precipitación (¡¡obsérvese que se evita expresamente de hablar de INTENSIDAD DE PRECIPITACIÓN, TIPO DE PRECIPITACIÓN, NIVEL DE SUPERFICIE TERRESTRE!!), allí por donde el haz del radar ilumina la zona.

 – El radar puede detectar ecos no meteorológicos ligados a una variedad de agentes y causas. Más sobre propagación el haz del radar La propagación de ondas electromagnéticas en la atmósfera está fuertemente condicionada por las condiciones meteorológicas del medio en que se propaga dichas ondas, sobre todo en capas bajas. En terminología radar se dice que, en “condiciones normales atmosféricas” el haz del radar se curva menos que la superficie de la tierra.

En condiciones normales, el haz del radar se curva menos que a superficie de la Tierra. A medida que nos alejamos del radar la zona iluminada se eleva, pudiendo quedar zonas de precipitación por debajo del haz, como ocurre con la tormenta B.