Desde hace varios meses entramos en su fase de mínima actividad solar, es decir, el Sol no tiene manchas en su superficie y es la etapa que indica el nacimiento del siguiente ciclo, el número 25, por eso ha estado muy tranquilo; algo habitual en este periodo. Quiere decir que si vamos a pasar del ciclo solar 24 al 25, esto ha ocurrido un montón de veces y muchos de nosotros ya lo hemos vivido, porque un ciclo solar dura apenas 11 años. La NASA incluso ha tenido que salir al paso de las predicciones proféticas de algunos científicos e inexpertos en la materia: el planeta no se enfrenta a una próxima ‘Mini Edad de Hielo’ pese a que nuestro Astro Rey se encuentre en un mínimo de su actividad. De hecho, estos ciclos además de ser habituales, también son bastante predecibles y ya las estimaciones de que esto ocurriría se habían indicado con bastante anticipación. En relación a su efecto en términos climáticos, un factor que podría impulsar el clima en una dirección particular, los científicos solares estiman que sería de aproximadamente -0.1 W/m2, el mismo impacto de aproximadamente tres años de crecimiento actual de la concentración de dióxido de carbono (CO2). Por lo tanto, un nuevo Gran Mínimo Solar solo serviría para compensar unos pocos años de calentamiento causado por las actividades humanas. ¿Qué significa esto? El calentamiento causado por las emisiones de gases de efecto invernadero de la quema humana de combustibles fósiles es seis veces mayor que el posible enfriamiento de décadas de un mínimo solar prolongado. Incluso si un Gran Mínimo Solar durara un siglo, las temperaturas globales continuarían su tendencia por las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por los humanos. En la siguiente imagen, te muestro como se encuentra el disco solar hoy 19 de mayo de 2020, sin ninguna mancha solar visible:

Ahora bien, si lo comparamos con imágenes de un día similar al de hoy pero en años anteriores (2015 por ejemplo) veremos la gran diferencia:

19 de mayo de 2015 (6 manchas solares activas simultáneamente)

Debemos recordar que una mancha solar es una región del Sol que tiene una temperatura más baja que sus alrededores, y con una intensa actividad magnética. Una mancha solar típica consiste en una región central oscura, llamada “umbra”, rodeada por una “penumbra” más clara. Una sola mancha puede llegar a medir hasta 12.000 km (casi tan grande como el diámetro de la Tierra), pero un grupo de manchas puede alcanzar 120.000 km de extensión e incluso algunas veces más. La penumbra está constituida por una estructura de filamentos claros y oscuros que se extienden más o menos radialmente desde la umbra. Ambas (umbra y penumbra) parecen oscuras por contraste con la fotosfera, simplemente porque están más frías que la temperatura media de la fotosfera; así la umbra tiene una temperatura de 4000 °K, mientras que la penumbra alcanza los 5600 °K, evidentemente inferiores a los aproximados 6000 °K que tienen los gránulos de la fotosfera. Generalmente, las manchas solares son el lugar en donde se originan las erupciones y eyecciones de masa coronal, por lo cual se utilizan como marcador de actividad solar. Estas eyecciones envían el plasma hacia nuestro planeta que altera la magnetosfera terrestre y produce las conocidas tormentas geomagnéticas.

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