El sol y el viento no son los únicos recursos naturales usados en la producción de energía limpia. La lluvia también puede servir para ese propósito. Así lo ha demostrado Enver Kurbánov, alumno de una escuela del pueblo Bolshoye Isákovo, en la región rusa de Kaliningrado. Según Enver, la central eléctrica que montó literalmente sobre sus rodillas, cuesta solo unos 80 rublos (unos 2,5 dólares). Pero su energía sería suficiente para cargar 300 móviles. El alumno explica que en su escuela hay más de 19 canalones de desagüe. Si en cada uno se instalase una central de este tipo, la cantidad de energía obtenida sería suficiente para abastecer al aula de física con el 20% de la energía necesaria.    La invención del joven científico tuvo tanto éxito que incluso los expertos de Skolkovo, el centro innovador de tecnología de punta ruso situado en la región de Moscú, se interesaron por ella. Los representantes del centro piensan hacer al niño una oferta de colaboración. Enver Kurbánov no es el primero que ha explotado las posibilidades de la lluvia para producir electricidad. Raymond Wang, un niño canadiense de 14 años, también inventó una máquina similar. Creó un colector que recoge la energía de las precipitaciones y la convierte en la electricidad que se acumula en un condensador especial. Su invento fue presentado en la feria Google Sience Fair en junio de este año.Así mismo debemos recordar, el grupo de científicos franceses del CEA/Leti-MINATEC, un centro I+D de microelectrónica situado en Grenoble, quienes han realizado una serie de pruebas en las que han conseguido producir energía eléctrica a partir del impacto de las gotas de lluvia sobre una lámina de un material conocido como fluoruro de polivinilideno. Este material es un polímero piezoeléctrico, es decir, un plástico capaz de convertir energía mecánica en eléctrica, en este caso la energía de las gotas de lluvia al caer sobre su superficie.

Definitivamente nos falta mucho por aprovechar los regalos de la naturaleza. Al contrario, los desperdiciamos y muy poco sabemos vivir con ellos.