Los fotometeoros son fenómenos luminosos que se producen en la atmosfera terrestre por diversas propiedades de la radiación luminosa. Es decir, ocurren cuando se producen efectos especiales en la atmósfera con la luz solar. Estos efectos especiales pueden ser fenómenos de difracción, de reflexión, refracción, dispersión o interferencia de la luz solar directa o reflejada por la superficie. El más conocido por todos es por supuesto el arco iris, que se produce por la refracción de los rayos de luz en las gotas de lluvia. Pero existen otros, como los fenómenos de halo luminoso o corona solar y lunar, el espejismo en sus diversas manifestaciones o la coloración del cielo. En este grupo de fenómenos también se incluye la refracción atmosférica, que da por resultado el titilar de las estrellas y la deformación de las imágenes, de la misma manera en que para un objeto inmerso en el agua se deforma su imagen y cambia su posición aparente viéndose en otro lugar. No obstante, la cantidad de fenómenos ópticos (y también eléctricos) que se producen en la atmósfera, es de tal magnitud que muchos de ellos se desconocen, tanto los fenómenos en sí como el origen de su formación. Acá les muestro los 3 más comunes.

Arcoiris: Un arco iris es un fenómeno óptico y meteorológico que causa un espectro de luz que aparece en el cielo cuando el sol brilla en las gotas de humedad presentes en la atmósfera terrestre. Toma la forma de de un arco multicolor. Los arco iris causados por la luz solar siempre aparecen en la sección de cielo directamente opuesto al Sol, pero se originan en no más de 42 grados sobre el horizonte para los observadores en la superficie. Para verlos a mayor ángulo, un observador tendría que estar en un avión o cerca de la cima de una montaña ya que de lo contrario el arco iris estaría por debajo del horizonte. Mientras más grandes sean las gotas que forman el arco iris, más brillante éste será. Los arco iris son más comunes en las tardes de tormenta durante el verano, y pueden ser causados por múltiples formas de agua presentes en el aire, tales como lluvia, llovizna, niebla, neblina y rocío.

Halo: Un halo es un fenómeno óptico provocado por cristales de hielo que crean arcos y puntos blancos o irisados en el cielo. Muchos se producen rodeando el campo visual del sol o de la luna, aunque pueden aparecer en cualquier lugar del cielo. También se pueden formar alrededor de luces artificiales habiendo una muy baja temperatura atmosférica, con cristales de hielo denominados prismas de hielo o “polvo de diamante” que parecieran flotar en el cielo cercano al observador. Existen muchos tipos de halos de hielo. Éstos son comúnmente producidos por los cristales de hielo de los cirros altos de la troposfera superior, a una altitud de 5 a 10 km. La forma particular y orientación de los cristales son responsables por el tipo de halo observado. La luz es reflejada y refractada por los cristales de hielo y puede dividirse en distintos colores a causa de la dispersión refractiva. Los cristales se comportan como prismas y espejos, refractando y reflejando la luz del sol entre sus caras, enviando rayos de luz en determinadas direcciones. La separación angular preferida para los halos es de 22 y 46 grados desde los cristales de hielo que los originan. Fenómenos atmosféricos como los halos han sido utilizados como parte de la predicción informal de las condiciones meteorológicas como indicadores de la presencia de un frente cálido y lluvia asociada.

Parhelio: Los parhelios están comúnmente hechos por cristales de hielo en forma de placa hexagonal en cirros altos y fríos o, durante condiciones de tiempo muy heladas, por prismas de hielo que se dividen en el aire en niveles bajos. Los científicos de la base McMurdo frecuentemente son testigos de parhelios en la Antártica. Estos cristales actúan como prismas, torciendo los rayos de luz que pasan a través de ellos con una deflexión mínima de 22°. Si los cristales se alinean verticalmente a medida que se hunden en el aire, la luz solar se refracta en posición horizontal, lo que hace visibles a los parhelios. Los parhelios pueden aparecer tanto como imágenes especulares del sol a cada lado de su ubicación actual, o como manchas brillantes de luz a lo largo de halos parciales horizontales a la ubicación del sol. A medida que el sol se eleva más alto, los rayos que pasan a través de los cristales son cada vez más desiguales respecto al plano horizontal. Su ángulo de desviación aumenta y los parhelios se mueven más lejos del sol. Sin embargo, están siempre a la misma altura del sol. Los parhelios son rojos en el lado más cercano al sol. A mayor distancie, los colores varían a azul o violeta. Los colores se superponen considerablemente y por lo tanto se encuentran mudos, rara vez puros o saturados. Los colores de los parhelios finalmente se funden en la parte blanca del círculo parhélico (si éste es visible). En teoría, es posible predecir cuáles serían las formas de los parhelios vistos en otros planetas y lunas. Marte puede tener parhelios formados por agua y CO2 en forma de hielo. En los planetas gaseosos, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, otros cristales forman nubes de amoníaco, metano, y otras sustancias que pueden producir halos con cuatro o más parhelios.

Mi favorita, una nube arcoiris, la celestial imagen fue registrada por el astrónomo Oleg Bortunov durante una expedición al legendario Monte Everest. Este raro fenómeno es causado por luz reflejando minúsculos cristales de hielo al interior del cuerpo de una nube formado por vapor de agua. “Solo tomé un par de fotografías porque estaba completamente inundado en sentimientos y quería ver todo directamente con mis ojos y prolongar ese momento”, cuenta Bortunov, visiblemente conmovido al recordar  el onírico paisaje que tuvo la fortuna de presenciar. “La luz provenía del sol que se encontraba justo debajo de las nubes, en un ángulo perfecto para crear este magnífico efecto”, agregó el astrónomo acreedor de un increíble karma estético que le garantizó presenciar el sublime espectáculo. El fascinante paisaje que rememora una especie de matrimonio sagrado o danza tornasol entre el cielo y la tierra (as above, so below…), también remitió a Bartunov a la alegre melancolía psicodélica: “Si fueran los sesentas podría haber jurado que se trataba de la portada de algún álbum de los Beatles porque los colores eran tan vívidos que parecía estar en un sueño”.