Una erupción volcánica es una emisión violenta en la superficie terrestre de materias procedentes del interior del volcán. Exceptuando los géiser, que emiten agua caliente, y los volcanes de lodo cuya materia, en gran parte orgánica, proviene de yacimientos de hidrocarburos relativamente cercanos a la superficie, las erupciones terrestres se deben a los volcanes.

Una nube volcánica es una masa ondulada de vapor de agua y ceniza, altamente cargada de electricidad, que se mantiene sobre un volcán durante su erupción, con una coloración anaranjada regularmente. La nube es producida por una columna de partículas volcánicas, gases, cenizas y rocas salidas del cráter. Este aerosol volcánico es inyectado a la tropósfera por explosivas erupciones volcánicas. Las partículas consisten principalmente de pequeñas gotas de ácido sulfúrico y su influencia en la radiación solar entrante origina el enfriamiento de la superficie del suelo durante los eventos de mayor magnitud, ya que reflejan la luz solar y pueden reducir las temperaturas en la Tierra hasta el punto de dar lugar a inviernos muy fríos. Los efectos pueden persistir durante algunos días hasta años. Afectan considerablemente en el tiempo atmosférico del lugar donde se originan y actividades humanas como la navegación aérea.

volcán Eyjafjalla Islandia

Nubes de cenizas

Volcán Morning Glory Pool en Estados Unidos

Esta piscina termal, situada en el Parque Nacional de Yellowstone, contiene algas resistentes al calor y microorganismos, que son responsables de que reluzcan las aguas profundas.

Dallol, el templo de la Sal en Etiopía

En el desierto etíope de Danakil, una corriente caliente de agua termal transporta minerales coloristas. Éstos han sido arrastrandos a lo largo de dos kilómetros a través de una gruesa capa de sal.

Volcán Ol Doinyo Lengai en Tanzania

Bajo el resplandeciente firmamento estrellado de África Oriental, la luna llena ilumina el cráter, que mide cerca de 400 metros de diámetro y se eleva hasta los casi 3.000 metros sobre el nivel del mar. Las columnas de ceniza de este volcán han llegado a alcanzar los diez kilómetros de altitud.

Nyiragongo en el Congo

El cráter del volcán está ocupado por un gran lago de lava, uno de los entornos naturales más calurosos del mundo, pues desde 2002 emerge magma de su interior. La superficie lacustre se solidifica al contacto con el aire y se fragmenta formando una costra basáltica negra, por donde brota la lava en forma de llamaradas. El espectáculo es comparable al nacimiento de los continentes.

Desierto de Atacama

Este volcán del desierto de Atacama se eleva a más de 6.000 metros de altitud y suele estar cubierto de nieve. Pero sus fumarolas nos recuerdan que el gigante blanco aún hierve. El origen morfológico de este estratovolcán se remonta, al igual que su vecino gemelo (detrás), al catastrófico colapso de un antecesor común hace unos 10.000 años.

Svartifoss en Islandia

Así se llama esta cascada de columnas basálticas negras. Al solidificarse en la superficie, la lava líquida adquiere una forma hexagonal.

El volcán de Erta Ale de Etiopía

La caldera de la montaña humeante, situada en la depresión del Danakil, ofrece una visión directa de las entrañas de la Tierra: el pozo se hunde 80 metros hacia las profundidades. La gran cavidad está ocupada por un enorme lago de lava de 8.000 metros cuadrados de superficie. Permanece en ebullición desde hace décadas, sin que jamás se haya desbordado.

El fotógrafo junto al volcán

Fotos de ©Oliver Grunewald