La población mundial, cada vez mayor, se enfrenta a una amplia gama de peligros derivados de los ciclones tropicales, las mareas de tempestad, las fuertes lluvias, las olas de calor, las sequías y de muchos otros fenómenos. El cambio climático a largo plazo está aumentando la intensidad y la frecuencia de algunos de esos fenómenos y provocando la elevación del nivel del mar y la acidificación de los océanos. La urbanización y la expansión de las megaciudades no hacen sino exacerbar estas dificultades. Ahora más que nunca tenemos que estar listos para el tiempo, preparados para el clima y ser responsables con el agua. Por todo ello, la máxima prioridad de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) es proteger las vidas, los medios de subsistencia y los bienes, apoyando así la agenda mundial relativa al desarrollo sostenible, la adaptación al cambio climático y la reducción de los riesgos de desastre.

“Listos para el tiempo, preparados para el clima” es el tema elegido para el Día Meteorológico Mundial de 2018. El año 2018 ha empezado como se terminó 2017, es decir, con fenómenos meteorológicos extremos que se han cobrado vidas y destruido medios de subsistencia. La temporada de huracanes de 2017 fue más costosa que nunca para los Estados Unidos de América, y erradicó decenios de logros obtenidos para el desarrollo en pequeñas islas del Caribe, como por ejemplo Dominica. Las inundaciones provocaron el desarraigo de millones de personas en el subcontinente asiático, mientras que la sequía está exacerbando la pobreza y la migración en el Cuerno de África. No es de extrañar que, por segundo año consecutivo, el medioambiente fuera, con diferencia, la mayor preocupación planteada por los líderes mundiales en el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial. Entre esos riesgos figuraban, en particular, los fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de diversidad biológica y el colapso de los ecosistemas, los grandes desastres naturales, los desastres medioambientales provocados por el hombre, y el fracaso de las medidas de mitigación del cambio climático y de adaptación al mismo. Los fenómenos meteorológicos extremos se consideraban el riesgo más importante. 2017 fue uno de los tres años más cálidos de los que se tienen datos y el más cálido sin el fenómeno de El Niño. Debido al cambio climático a largo plazo resultante de las emisiones de los gases de efecto invernadero, el planeta se verá abocado a un futuro más cálido, en el que se den más perturbaciones meteorológicas e hidrológicas.

Más concretamente, tenemos que prepararnos para los fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos, mejorando para ello los sistemas de alerta temprana multirriesgos y coordinando aún más las respuestas en ese ámbito. Para facilitar este objetivo, la OMM va a publicar una lista de verificación relativa a los sistemas de alerta temprana multirriesgos, que constituirá una importante herramienta práctica para impulsar la resiliencia. Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) deberían estar en condiciones de prestar servicios de calidad oportunamente -desde la predicción inmediata, hasta la predicción subestacional y estacional y las predicciones climáticas a más largo plazo- destinados tanto a los individuos y las comunidades como a los sectores empresariales y las instancias normativas, en un lenguaje de fácil comprensión. El primer paso para aumentar la resiliencia ante los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos consiste en establecer una sólida red de observaciones. Es imperativo contar con una amplia red de observaciones –relativas a la tierra, el aire y el mar, así como al espacio- para proporcionar los datos necesarios en apoyo de las predicciones y las alertas tempranas de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. La OMM, como comunidad, está decidida a ayudar a los Miembros que necesitan mejorar su infraestructura de observación. El desarrollo de los servicios climáticos ofrece una buena oportunidad para ello. En segundo lugar, debería fortalecerse la resiliencia de la sociedad a los fenómenos extremos basándose en los avances de la ciencia y la tecnología en el ámbito de la predicción. La drástica reducción de las pérdidas de vidas causadas por fenómenos meteorológicos de extrema intensidad en los últimos treinta años se ha atribuido en gran medida al significativo incremento de la exactitud de las predicciones y de los avisos meteorológicos y a la mejora de la coordinación con las autoridades encargadas de gestionar los desastres. Gracias a los progresos realizados en la predicción numérica del tiempo, hoy en día una predicción meteorológica a cinco días es tan fiable como lo era una predicción a dos días hace veinte años. Y esa evolución continúa y sirve de apoyo a las alertas tempranas. No cabe duda de que las alertas tempranas constituyen un elemento importante de la reducción de los riesgos de desastre. Pueden prevenir la pérdida de vidas y reducen los daños económicos y materiales de los fenómenos peligrosos, entre ellos los desastres. Para que los sistemas de alerta temprana sean eficaces, se necesita lograr la participación activa de las personas y las comunidades expuestas a peligros, facilitar la educación y la sensibilización públicas sobre el riesgo de desastres, difundir efectivamente los mensajes y los avisos, y velar por que se mantenga permanentemente el estado de preparación. Por ello, la OMM ha puesto en marcha una iniciativa para establecer un sistema mundial de alerta multirriesgos normalizado en colaboración con los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales de todo el mundo. Asimismo, estamos trabajando activamente con asociados de la iniciativa de Riesgo Climático y Sistemas de Alerta Temprana y del Marco Mundial para los Servicios Climáticos con el fin de ayudar a los más vulnerables. Los servicios hidrológicos también constituyen un elemento importante de la ecuación de la resiliencia. Por ese motivo, la OMM es uno de los patrocinadores de una gran conferencia mundial sobre el agua que se celebrará en mayo y cuyo lema será la “Prosperidad a través de los servicios hidrológicos”.

A modo de conclusión, la OMM tiene por objeto colmar los vacíos que existen en las redes de observación y derribar las barreras existentes para la emisión de predicciones exactas y oportunas y la prestación de servicios de alerta multirriesgos que tienen en cuenta los impactos en todos sus Estados y Territorios Miembros, con el fin de contribuir a crear una sociedad resiliente ante las condiciones meteorológicas, climáticas e hidrológicas. De esa manera, la Organización contribuirá a la plena aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres: Estaremos construyendo el mundo que queremos.

Fuente: OMM, Día Meteorológico Mundial

Otros artículos importantes: