Hoy inicia la temporada de huracanes para la cuenca del Océano Atlántico Norte la cual culminaría, según las estadísticas, el 30 de noviembre, aunque debemos recordar que en algunas oportunidades éstos sistemas se forman fuera de temporada. En éste 2017 ya ocurrió, precisamente en el mes de abril pasado, una inusual Tormenta Tropical asignándosele el primer nombre de la lista correspondiente a éste año, ARLENE.

Hace unos meses atrás se había asomado la posibilidad que el número de ciclones tropicales a formarse éste año pudiera estar afectado por la posible aparición del Fenómeno El Niño, pero la situación ha cambiado. Ese chance ha disminuido y quizás dicho fenómeno no llegue a consolidarse, por lo cual los pronósticos actuales nos sugieren que tendremos hasta un 45% de posibilidades de tener una temporada de huracanes más activa de lo normal. Esto de acuerdo al Centro Nacional de Huracanes (NHC por sus siglas en inglés) ente oficial encargado del estudio, seguimiento y emisión de advertencias, avisos y demás publicaciones correspondientes a la cuenca de El Atlántico Norte.

¿Puede un ciclón tropical afectar a Venezuela?

Venezuela se encuentra en un “callejón” por donde pasan muchos de estos sistemas tropicales (Depresiones, Tormentas y Huracanes). Aunque nuestro país muy rara vez es afectado por Huracanes, ya que la mayoría se forman en el Atlántico frente a las costas de África (sin embargo pueden nacer en otros puntos de la cuenca), luego avanzan al Oeste girando gradualmente al Nor-noroeste y se fortalecen mediante humedad proveniente de la evaporación a temperaturas marítimas superiores o iguales a 27ºC. Pero cuando hay otros factores como por ejemplo una zona de Alta presión muy cercana al Caribe Oriental, trae como consecuencia que su movimiento hacia el Nor-noroeste se encuentre obstaculizado lo que obliga al sistema a seguir su rumbo hacia el Oeste y a veces al Suroeste manteniendo una latitud entre 9 y 11º Norte. Este fue el caso de la Tormenta Bret en 1993 que azotó las costas de Venezuela donde se presentó con niveles pluviométricos excepcionales, y causó aproximadamente 200 muertes por desplazamientos de laderas montañosas en Caracas. Normalmente estas perturbaciones pasan sobre El Caribe o más retiradas al Norte provocando solamente un efecto colateral sobre el país, originando reforzamiento de la Zona de Convergencia Intertropical y como consecuencia fuertes precipitaciones y descargas eléctricas en gran parte del territorio.

Huracán Felix, septiembre 2007, activando nubosidad sobre Venezuela

Huracán Mayor Felix, septiembre 2007, activando nubosidad sobre Venezuela

Un análisis basado en la distribución Poisson ha sido llevado a cabo, para determinar la probabilidad de que un ciclón tropical incursione en territorio continental venezolano en una temporada de huracanes promedio. La probable afectación directa producida por este tipo de sistemas sobre la costa nacional es muy baja con magnitudes que alcanzan en los escenarios más adversos 4,9% de probabilidad, debido principalmente a la presencia de una intensa cizalladura vertical, producto de una corriente de chorro en el Caribe. Los sistemas estudiados se caracterizaron por su formación en latitudes bajas, y presentan un máximo de actividad ciclónica en agosto, así como trayectorias rectilíneas en sentido Oeste – Noroeste (Estatio J. Gutiérrez Q., 2007).

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Señala el mismo autor del estudio, que  “desde que se tiene registro, sólo “los centros” de seis ciclones tropicales han penetrado algún punto del territorio nacional que colinda con el Mar Caribe. Los ojos de los huracanes Nº4 y Nº7 en 1877 y 1892 respectivamente, se desplazaron sobre la península de Paraguaná con vientos mayores a los 95 nudos lo que representa huracanes de carácter intenso. Adicionalmente, los sistemas Nº2 (1933), Alma (1974), Joan (1988) y Bret (1993) tocaron tierra venezolana con fuerza de tormenta tropical principalmente sobre las costas oriental y occidental”. A pesar de este comportamiento, existe una afectación colateral, que es asociada a la modificación de las condiciones meteorológicas de ciertas zonas del país cuando pasa un ciclón tropical sobre las aguas del Mar Caribe. Las consecuencias de dicho desplazamiento se evidencian principalmente en eventos de precipitaciones fuertes, aumento de la velocidad del viento y el incremento del oleaje. Ejemplo de ello, lo constituye el paso del huracán Iván en 2005, que produjo una serie de pérdidas materiales en las costas central y oriental debido al fuerte oleaje y, a los intensos vientos registrados. El más reciente, Matthew el año pasado.

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Huracán Tomas 2010 al SE de Barbados, muy próximo a las costas venezolanas. Otro ejemplo de la aproximación de éstos sistemas a nuestro país.

Los ciclones tropicales, que han influido de manera directa o indirecta en las condiciones meteorológicas del territorio nacional, se caracterizaron por originarse en latitudes bajas, respecto a las típicas áreas de formación, las cuales muestran una gran relación con las regiones de mínima o cero cizalladura vertical del viento zonal en los meses que conforman la temporada de huracanes. Adicionalmente, los sistemas desarrollaron trayectorias básicamente rectilíneas en dirección Noroeste o franco Norte y, en algunos casos recurvando hacia la izquierda experimentando un descenso en latitud. La costa occidental ha sido la zona más afectada por el paso directo de ciclones tropicales, principalmente por su mayor prolongación septentrional y, por la intensidad que adquieren los sistemas al llegar a ella después de un recorrido que generalmente comienza al Occidente de los 80º W. Ésta área será la más propensa, tanto al desplazamiento directo, y en sus adyacencias, de una tormenta tropical o huracán, según lo refleja el análisis de los períodos de retorno.

Se dice que un ciclón tropical ha entrado a territorio, cuando únicamente se determina que el centro del sistema se encuentra sobre el mismo. 

  1. Si un ciclón pasa cerca de Venezuela y activa la Zona de Convergencia Intertropical, así se debe señalar y no hablar de colas o cosas similares.
  2. Si las bandas del sistema pasan sobre territorio, se debe indicar que son las bandas del ciclón y no el propio sistema que nos está afectando directamente o su “cola”.

Particularmente creo, que no estamos exentos de ser tocados nuevamente por un ciclón tropical. A pesar de que los indicadores son muy bajos, debemos tomar conciencia y estar preparados ante esta nueva temporada de huracanes ya señalada como muy activa y por encontrarnos geográficamente en la trayectoria de estos sistemas. Ya  sabemos que el sólo hecho de pasar muy cerca, nos podría traer fuertes lluvias en buena parte del país y por supuesto de llegar a entrar algún ciclón de estos (como ya ha ocurrido) a tierra, las consecuencias serían incalculables en virtud del crecimiento de nuestra población y la poca cultura que tenemos al respecto. La incidencia de éstos sistemas tropicales, varían de temporada en temporada, por lo cual debemos estar atentos a los avisos puntuales y el seguimiento de los ciclones durante la temporada. ¿Se imaginan a tormentas como Bret o Alma entrando nuevamente a Venezuela? Realmente preocupante.

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