Es increíble que desde el año 2008 aún siga circulando por WhatsApp una cadena de mensajes relacionados a una tormenta solar que va a destruir nuestros celulares en horas de la madrugada, entre otras cosas. El mensaje indica algo parecido a esto: “AVISO IMPORTANTE esta noche habrá rayos cósmicos  provenientes de una gran tormenta solar que van a pasar muy cerca de la Tierra y por ello se pide a quien lea el mensaje que lo comparta con todas las personas importantes en su vida”. “Las fuertes radiaciones pueden traer serias consecuencias, por lo que es importante que esta noche no se olvide de apagar su celular, tableta, computadora, y recuerde ubicarlos muy distante de su cuerpo”.

Incluso y como si fuera poco, invitan a las personas a corroborar la información en Google, en la BBCMundo, en la página de la NASA, National Geographic, entre otros. Nada más ésta semana me ha llegado en cinco oportunidades dicho mensaje, sin contar las veces que lo he leído en años anteriores. Si bien es cierto que en cualquier momento estamos propensos en nuestro planeta a estar bajos los efectos de una tormenta solar (como ha ocurrido cientos de veces), también debemos saber que eso no ocurrió ayer, ni el fin de semana pasado, ni va a ocurrir ésta noche, ni las veces que usted pueda recibir ese mensaje probablemente.

Si revisamos los portales oficiales encargados de emitir los avisos sobre éste tipo de eventos (como por ejemplo el Space Weather Prediction Center de la NOAAnos encontraremos con una completa y absoluta calma por el momento:

Otras fuentes que realizan un seguimiento importante y que cuentan con una alta credibilidad por sus años de experiencia en ésta materia, tampoco reflejan nada relevante durante éstos días, tal como es el caso de Solarham:

El año pasado varios medios de comunicación, entre ellos El País de Uruguay, entrevistaron a algunos expertos en la materia, tal como fue el caso del astrónomo Gonzalo Tancredi, del Departamento de Astronomía del Instituto de Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. Trancredi explicaba lo que ya algunos sabemos pero que es bueno recordar en éste momento: La radiación de partículas energéticas que ingresa al campo magnético terrestre puede llegar a afectar a los satélites artificiales. Podría verse afectado, en el caso de una tormenta solar, “todo lo relativo a las comunicaciones con los satélites”, por ejemplo, “la información que está en los satélites de monitoreo, tanto climático como en tierra, o los GPS, uno perdería la información de los GPS”. En las comunicaciones en tierra, de radio, también se producirían problemas”, añade Tancredi. Y explicaba que también puede afectar a los astronautas que estén en el espacio en ese momento y que no estén protegidos dentro de sus naves. La radiación de estas partículas es muy dañina para los tejidos, y son capaces de atravesar el traje que lleven puesto los astronautas. También las naves pueden sufrir desperfectos. “Una de las cosas que puede producir” una tormenta solar “es lo que llamamos las corrientes geomagnéticas inducidas” que pueden llevar a que haya desperfectos en “las líneas de alta tensión, de gran porte y distancia, o también en oleoductos o algún tipo de caños que estén en la superficie de la Tierra, o hasta submarinos”, detalló el astrónomo. “Puede haber desperfectos en, por ejemplo, los transformadores que están en las líneas de alta tensión”. En el año 1859 ocurrió la tormenta solar más fuerte de la que la humanidad tiene registro y causó el colapso del telégrafo por las corrientes geomagnéticas inducidas. Se vieron además auroras boreales hasta en latitudes intermedias, cuando lo común es que solo se vean en los polos. Si un evento tal ocurriera en la actualidad, “por la dependencia hoy en día de lo tecnológico”, Tancredi dice que “se estima que las pérdidas que podría haber serían del orden de cientos de miles de millones de dólares, por la cantidad de satélites en que se generarían desperfecto”. Respecto a las consecuencias que podría tener una tormenta solar en la salud de los seres humanos, Tancredi dijo que “por ahora” no hay “una conclusión clara, no hay estudios suficientes”.

Así que desde ahora, cada vez que recibas ese mensaje, consulta las fuentes oficiales (allí dejé el link de las que uso frecuentemente) y de esa manera saldrás de dudas. Quien guste puede también consultarme a través de mi cuenta Twitter @Meteovargas o en Facebook en Luis Vargas.

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