Un estudio a gran escala del fondo marino frente a la costa europea ha encontrado amplia presencia de botellas, bolsas de plástico, redes de pesca y otros tipos de basura humana en todos los puntos de muestreo, según los resultados publicado este miércoles en ‘Plos One’ por Christopher Pham, de la Universidad de las Azores, en Portugal, y colegas de otras 15 instituciones. Encontrar residuos era previsible en los territorios cercanos a la costa, donde se concentra la actividad humana, pero el estudio ha localizado zonas muy afectadas en valles situados a 2.000 kilómetros del litoral y con profundidades superiores a 3.000 metros. “Es sorprendente descubrir que zonas que apenas han sido transitadas están llenas de residuos. Las basuras han llegado antes que los humanos”, agrega Miquel Canals uno de los científicos de la investigación.

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El informe traza el camino que pueden tomar los plásticos, desde su origen en tierra firme o en la costa, transportados a través de las plataformas continentales hasta aguas profundas. Los investigadores explican que los cañones submarinos forman la principal conexión entre las aguas de la costa y el mar profundo. Son cañones que están localizados junto a las principales ciudades costeras, como el cañón de Lisboa frente a la costa de Portugal, y el cañón de Blanes, frente a la costa de Barcelona, que pueden canalizar los desperdicios directamente a aguas profundas de 4.500 metros. “Gran parte de la basura llega al mar a través de los ríos, y después de pasar por la plataforma continental, desciende por el talud continental y se acumula en las zonas donde la pendiente es menor”, explica Joan B. Company, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar. Para comprender mejor el alcance y la composición de los desechos marinos en las costas de Europa, los científicos analizaron cerca de 600 transectos del fondo marino durante más de diez años a partir de 32 sitios en todo el océano Atlántico y Ártico y en el Mar Mediterráneo, a profundidades que van desde 35 metros a 4,5 kilómetros. Los científicos utilizaron fotos, vídeos y la pesca de arrastre para analizar o recoger la basura del fondo marino y clasificaron los desechos en seis categorías, incluyendo plástico, artilugios de pesca, metal, vidrio, ladrillo y otros.

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Los plásticos representan el 41 por ciento de la basura y los aparejos de pesca abandonados, el 34 por ciento, pero también se observó la presencia de vidrio, metal, madera, papel, cartón, ropa, cerámica y materiales no identificados. Los autores esperan que estos resultados pongan de manifiesto la magnitud de la basura que se tira al mar y la necesidad de actuar para prevenir el aumento de la acumulación de desechos en entornos marinos. Naciones Unidas estima que cada año 6,4 millones de toneladas de basura acaban en los océanos de todo el mundo. Aves marinas, tortugas y mamíferos mueren al ingerir o enredarse en objetos de plástico, redes de pesca y otros residuos peligrosos. La degradación de algunos de ellos genera microplásticos que pueden contaminar toda la cadena alimenticia. El impacto más visual de esta suciedad marina son las gigantescas islas de plástico que flotan en varios océanos, como el llamado séptimo continente, un impresionante vertedero marino en el Pacífico al que se supone una superficie de entre tres y siete veces España.