Disfrutemos de nuestro inquieto Sol mientras dure. Así habían comentando algunos expertos que preveían la inactividad solar en cualquier momento de éste año. Los científicos han anunciado que cuando finalice el último ciclo de manchas solares, es muy posible que el astro rey entre en hibernación.

Manchas solares actuales

Manchas solares actuales

Tres estudios independientes sobre la superficie, el interior y la atmósfera superior del Sol coinciden en que el siguiente ciclo solar se retrasará mucho, si es que llega a tener lugar. Normalmente, el siguiente ciclo debería comenzar aproximadamente en 2020. Los datos indican que pronto tendrá lugar lo que se conoce como mínimo solar, un periodo de baja actividad solar. La “somnolencia” actual del Sol, cuya actividad se sitúa en los mínimos registrados en el último siglo y medio, preocupa a los científicos, quienes se preguntan cómo podrá este comportamiento afectar a la Tierra. Las manchas solares, que vienen siendo observadas desde hace milenios, aparecen en ciclos de aproximadamente 11 años. Según los científicos, en la actualidad se está produciendo un fuerte descenso del número de manchas y llamaradas solares. El número de manchas solares observadas desde que se inició el nuevo ciclo solar en diciembre de 2008 es muy inferior al promedio observado durante los últimos 250 años. “Es el ciclo más débil que ha habido en el Sol desde hace 50 años“, declaró Doug Biesecker, físico de la Administración Nacional para los Océanos y la Atmósfera de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés).

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Además de la debilidad de su actividad, el Sol está registrando anomalías en el cambio de polaridad de sus campos magnéticos. Normalmente, el Polo Sur y el Polo Norte invierten simultáneamente su polaridad cada once años, lo que corresponde a la duración de un ciclo solar. Durante este proceso, los campos magnéticos polares se debilitan hasta casi desaparecer y vuelven a surgir de nuevo cuando se termina el proceso de inversión de polaridad, explican los científicos. Pero en el ciclo actual, los polos no están sincronizados. El Polo Norte ha estado invirtiendo su polaridad durante varios meses y ahora es la misma que en el Polo Sur.
Este «letargo solar» ha sido comparado con el mínimo solar más profundo que tuvo lugar entre 1645 y 1715, conocido como Mínimo de Maunder. Este periodo de aproximadamente 70 años coincidió con la etapa más fría de la pequeña Edad de Hielo, cuando se congelaban los canales europeos y los glaciares eran comunes en los pueblos de montaña. “Tenemos algunos datos interesantes que indican que la actividad solar está relacionada con el clima, pero no comprendemos esa relación”, comentó Dean Pesnell, científico del Observatorio Dinámico Solar (SDO) de la NASA. Además, aunque existiera realmente una relación con el clima, Pesnell no cree que otro mínimo solar produjera un letargo frío. “Hemos añadido cantidades considerables de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera”, dijo Pesnell.

Sin embargo, el posible letargo del Sol no es motivo de alarma, según afirmó Frank Hill, del NATIONAL SOLAR OBSERVATORY. “Ha ocurrido con anterioridad y la vida sigue su curso. No estoy preocupado, al revés, es emocionante”.La falta de actividad magnética puede ser de ayuda para la ciencia. Las tormentas solares fuertes pueden emitir descargas de partículas que interfieren en la comunicación por radio, afectan a las redes eléctricas e incluso pueden producir un arrastre excesivo en los satélites.El arrastre es un factor importante para las personas como yo que trabajamos en la NASA”, comentó Pesnell, “porque nos gusta mantener a nuestros satélites en el espacio”. Por otra parte, la disminución de manchas solares no significa necesariamente que disminuyan otras características solares, como las prominencias, que pueden producir eyecciones de masa coronal dando lugar a las auroras. “De hecho, se registraron auroras de forma regular durante el Mínimo de Maunder”, confirmó Pesnell. Él cree, además, que estos inusuales cambios de los ciclos de actividad solar ofrecen una oportunidad sin precedentes a los científicos para evaluar teorías sobre cómo el Sol crea y destruye campos magnéticos.