planetary-k-indexComo les expliqué en mi artículo anterior, desde el día de ayer se ha registrado una tormenta geomagnética que alcanzó niveles de intensidad moderada (G2), por lo cual ya se estaba pronosticando entre sus posibles efectos, la formación de las extraordinarias auroras que estos eventos casi siempre nos dejan. Y así ocurrió. Debemos recordar que los electrones que conforman las radiaciones solares producen una emisión espectral cuando alcanzan a las moléculas de gas que se encuentran en la magnetósfera terrestre, parte de la atmósfera terrestre que protege a la Tierra del viento solar, y provocan una excitación a nivel atómico que da como resultado una luminiscencia. Es decir, cuando el viento solar choca con el campo magnético de la Tierra, éste se estira como si de una banda elástica se tratase, y acumula dentro toda la energía. Llega un momento en el que las líneas del campo magnético se reconectan y liberan de golpe toda esta energía, lo que propulsa a los electrones de vuelta a la Tierra. Cuando estas partículas tan aceleradas chocan con la parte superior de la atmósfera se genera el plasma llamado aurora, causante del despliegue de brillos y colores. Acá les dejo una serie de fotografías de quienes han podido apreciar entre ayer y hoy este magistral fenómeno que nos regala nuestro universo.

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Foto: Marketa Murray y Sacha Layos en Alaska

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Otra de Marketa S Murray desde Fairbanks – Alaska

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Crédito John Pennell desde Wasilla, Alaska

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Captura de Alexander Kuznetsov desde Rovaniemi, Laponia finlandesa

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Fotografía de Karl Kowalski desde Fairbanks, Alaska