Huracanes, inundaciones desastrosas, sequías y otros fenómenos naturales destructivos se convierten cada vez más frecuentes, lo que obliga a reflexionar a algunos acerca de su carácter premeditado y la posible existencia de una nueva arma climática. El científico norteamericano Moshe Alamaro, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, asegura que existen tecnologías de control de huracanes que permiten la regulación artificial de la temperatura en diferentes partes de un ciclón incipiente.

Una bomba-tsunami: El portal ruso ‘3rm.info‘ escribe que los recientes acontecimientos en Japón y el tsunami de Indonesia en 2004 multiplican los interrogantes sobre el control artificial de desastres naturales, y recuerda que hace 10 años se hizo público un proyecto secreto de EE.UU. denominado Project Seal (1944-1945), un programa militar bajo la dirección del profesor Thomas Leech, para detonar en el fondo del mar una gran cantidad de explosivos, lo que habría de causar un tsunami local, arrasando edificios a lo largo de la costa de un potencial enemigo.

Las pruebas se realizaron cerca de la península Whangaparaoa (Nueva Zelanda) y, si bien los científicos las consideraron un éxito, se desconoce en qué quedó finalmente el proyecto.  Sin embargo, en la práctica resulta extremadamente difícil probar una explosión nuclear bajo el agua si se produce a la vez que un fuerte terremoto. El portal ‘3rm.info’ considera que entre los países más vulnerables a las bombas-tsunami figuran Reino Unido, Japón y EE.UU.

Ataque de la ionosfera: La ionosfera, la parte de la atmósfera situada a 50 kilómetros de la superficie terrestre, contiene una gran cantidad de iones y electrones libres que protegen al planeta de la radiación cósmica. Actualmente se discute el impacto que tendrían en la ionosfera dos potentes instrumentos: los proyectos SURA, de Rusia, y HAARP, de EE.UU. Estas instalaciones pueden proyectar radiación electromagnética a cualquier parte del planeta. La potencia de la radiación sigue siendo un misterio, lo que permite a los entusiastas de las teorías de conspiración creer que el HAARP es capaz de causar terremotos, irradiar ciertas olas de ‘resonancia’ que generarían movimientos de la corteza terrestre, o incluso extender el pánico y la locura en miles de personas.  Quienes apoyan esta teoría ponen como ejemplo numerosos terremotos registrados en diferentes partes del mundo, así como levantamientos populares y golpes militares. También piensan que en el futuro el calentamiento de la ionosfera por medio de potentes transmisores de alta frecuencia podrían ser utilizados como arma geofísica, por ejemplo, como medio para debilitar la capa de ozono sobre el territorio de un enemigo o recalentar la atmósfera a fin de influir en los procesos de la naturaleza.

Arma secreta: Las especulaciones sobre las armas climáticas raramente vienen acompañadas de hechos concretos demostrativos, ya que, en esencia, su supuesto desarrollo sería de carácter secreto. Sin embargo, el uso de armas geofísicas en un área limitada no es sólo posible, sino inevitable, advierten los expertos. El portal ‘3rm.info’ considera que el ejército de EE.UU. no ha abandonado la idea de los cambios climáticos en zonas de hostilidades, y aventura que las tecnologías estarán operativas en 2025. Entre las supuestas ventajas tácticas de las armas climáticas, la web menciona la creación de nubes bajas para ocultar aeronaves de observación del terreno, o de niebla que cubriría fuerzas terrestres.

De todas maneras, a parte de que La Tierra se encuentra en un constante proceso de evolución y transformación, ya no es un secreto para nadie que la mano del hombre está interfiriendo en el ritmo normal del clima en diversas regiones del Mundo. Sin necesidad de poseer un arma de las supuestamente empleadas por las grandes potencias, nuestro estilo de vida y los métodos que empleamos a diario para vivir, ya se han convertido en un ataque sin control contra nuestro medio ambiente.