La lluvia de meteoros conocida como Oriónidas porque su presencia se detecta principalmente bajo la imagen de la constelación de Orión, le debe su origen al conocido cometa P1/Halley. Por estas fechas, todos los años, nuestro planeta atraviesa una nube de restos y polvo estelar dejados por dicho cometa, que pasó junto a nuestra órbita hace unos treinta años (1986). El 1P/Halley, es un cometa grande y muy brillante que orbita alrededor del Sol, completando una vuelta cada setenta y seis años más o menos. Las oriónidas son una lluvia de meteoros de actividad moderada y su actividad se extiende entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre. El máximo tiene lugar precisamente durante la madrugada del 21 de octubre, pero si te la perdiste, la podrás seguir disfrutando en los venideros días en los lugares donde las condiciones atmosféricas y lumínicas lo permitan.

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El vapor sublimado del cometa Halley está compuesto de 80% de vapor de agua, 17% de monóxido de carbono, un 4% de dióxido de carbono y trazas de hidruros de carbono. Dicha composición le confiere a los bólidos un característico color amarillo o verde muy brillante. Además, en los momentos álgidos se pueden observar grandes estelas que pueden terminar estallando en el cielo. Según los expertos, se estiman un máximo de hasta 23 bólidos por hora. Esta tasa no es tan intensa como la de las perseidas veraniegas por ejemplo (cuyas estimaciones, las más optimistas, alcanzaban los 150 bólidos por hora). Para ver la lluvia de estos meteoros, es recomendable hacerlo entre la medianoche y el amanecer, sin importar el país desde el que lo hagas, según EarthSky.org  Lo más conveniente es buscar un lugar abierto y si es posible apartado de las grandes ciudades, donde haya la menor iluminación artificial posible.