El organismo de la ONU para la reducción de desastres recomienda a las ciudades ubicadas en las zonas de alto riesgo sísmico que se preparen para futuras catástrofes naturales. Dichas urbes podrían incrementar su número de víctimas mortales puesto que cada vez más personas se trasladan a ellas. La recomendación fue pronunciada el pasado miércoles en Ginebra durante la reunión del organismo. Los expertos coincidieron en que el año pasado se batió el récord de pérdidas materiales con un coste de 366.000 millones de dólares, superando en mucho la anterior marca de 243.000 millones calculados en 2005. 

Además, en el encuentro se presentaron los datos de los desastres naturales que ocurrieron en 2011. Según los especialistas de Naciones Unidas, el impacto económico y humano es alarmante. En total durante el año pasado el planeta vivió 302 catástrofes naturales de todos los tipos que causaron casi 30.000 muertos. Asimismo, entre las catástrofes más destructivas destacan el seísmo de Japón en marzo pasado y el de Turquía en octubre. Los desastres del año pasado con mayor impacto ocurrieron en estados de ingresos altos y medios, y no en países pobres como suele suceder. Para muestra, las catástrofes naturales de Japón y Nueva Zelanda, las inundaciones en Tailandia, así como los huracanes en EE. UU. “Yo añadiría las inundaciones originadas por la Tormenta Washi en Filipinas en diciembre pasado, donde la cifra de muertos fue mucho más alta que el causado por cualquier otro ciclón tropical en el 2011, superando las 215 personas que murieron en Myanmar por una tormenta tropical en octubre. Igualmente debemos recordar la cifra mortífera en el año 2011 que se produjo el 11 de enero, cuando las lluvias torrenciales de aproximadamente 300mm (12 pulgadas) inundó un poblado a unos 40 kilómetros al Norte de Río de Janeiro. Las inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra de las fuertes lluvias cobraron 902 vidas y causó $ 1.2 mil millones en daños”.