Para mediados de diciembre de 2015, la Temperatura Superficial del Mar en el Pacífico tropical se encontraba en un nivel fuerte de El Niño. Así mismo, todas las variables atmosféricas apoyan de que existe un patrón de El Niño muy fuerte aún, incluyendo vientos alisios debilitados y el exceso de lluvias en el Pacífico tropical oriental central. El consenso de los modelos de predicción de ENOS indican la continuación de fuertes condiciones de El Niño durante la temporada diciembre-febrero 2015 a 16 (año en curso). Un mayor fortalecimiento es posible, pero poco probable, en pleno invierno 2015-16, con el evento debilitándose lentamente durante la primavera 2016.

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Estaríamos hablando de que existe un alto porcentaje de posibilidades de que El Niño fuerte aún persista en el primer trimestre de 2016 (ENE-FEB-MAR), para empezar su posterior declinación e ir apareciendo condiciones neutrales. Menor probabilidades pero no se descarta de que surja La Niña éste año es el indicativo que sugieren la mayoría de los modelos meteorológicos.

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El Centro Internacional para la Investigación de el fenómeno El Niño (CIIFEN) por su parte indica que los efectos de éste evento que cambia el patrón climático en varios países del Mundo, se extenderán hasta agosto de éste año aproximadamente. Sugieren para éste trimestre, mayores probabilidades de lluvia por sobre lo normal en México, Ecuador; Norte de Perú; región central y oriental de Paraguay, Sureste de Brasil, Uruguay y Norte de Argentina. Mayores probabilidades de lluvia bajo lo normal en Centroamérica, gran parte de Venezuela, Norte de Colombia; Nororiente y Oriente de Brasil; Llanos Orientales de Bolivia y zona Norte de Chile.

Históricamente:

Los eventos de El Niño y La Niña tienden a desarrollarse durante el período abril-junio y

  • Tienden a alcanzar su máxima intensidad durante diciembre-febrero.
  • Normalmente persiste durante 9-12 meses, aunque a veces se mantiene hasta 2 años.
  • Normalmente se repita cada 2 a 7 años.

Advertencia para Venezuela:

Al igual que en meses anteriores, se mantiene la recomendación de continuar con los planes de contingencia actuales e implementar otros que ayuden a reducir los impactos a los que estamos históricamente propensos a padecer como es el fuerte déficit de lluvias en gran parte del territorio nacional y el incremento de las temperaturas que se harán sentir notoriamente entre los meses de marzo a junio. Los modelos siguen indicando escasas precipitaciones para nuestra región:

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Fuentes: IRI, CIIFEN