Los satélites registran los cambios provocados por los terremotos en la superficie de la Tierra, pero nunca antes habían sondeado directamente las ondas de un temblor en el espacio, hasta ahora. GOCE, el satélite de gravedad híper-sensible de la ESA, acaba de añadir otro logro a su lista de éxitos pioneros.

Foto: ESA

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El devastador sismo y tsunami que afectó a Japón el 11 de marzo de 2011 generó vibraciones en el espacio que fueron sentidas por el satélite de observación de la Tierra GOCE de la Agencia Espacial Europea (ESA), informó este viernes la agencia. Según las conclusiones de los científicos que han explorado sus datos, GOCE detectó ondas de sonido procedentes de ese sismo cuando pasó a través de ellas en su órbita a algo menos de 270 kilómetros sobre nuestro planeta, indicó la ESA en un comunicado. Los dos fenómenos causaron la muerte de 16,000 personas.

En concreto, lo acelerómetros del GOCE registraron el desplazamiento vertical de la atmósfera circundante de un modo similar al que los sismógrafos registran los terremotos en la superficie de la Tierra. La razón es que los grandes sismos no solo provocan ondas en las profundidades terrestres, sino que “hacen que la superficie del planeta vibre como la piel de un tambor”, explicó la agencia. Eso genera otras ondas de sonido que viajan hacia arriba a través de la atmósfera y cuyo tamaño cambia: de varios centímetros en superficie, pasan a tener kilómetros a altitudes superiores a 200 y 300 kilómetros. Solo las ondas de sonido de baja frecuencia – infrasonidos – alcanzan estas alturas. Causan movimientos verticales que expanden y contraen la atmósfera acelerando las partículas del aire.

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Lanzado en el año 2009, GOCE ha estado cartografiando la gravedad de la Tierra con una precisión sin precedentes, orbitando a la altitud más baja a la que ha orbitado ningún otro satélite de observación. Pero a menos de 270 km de altura, tuvo que enfrentarse a una fuerte resistencia aerodinámica al atravesar un remanente de la atmósfera. El satélite, inteligentemente diseñado, lleva un innovador instrumento que compensa instantáneamente cualquier alteración generando impulsos calculados con mucha precisión. Mientras que las medidas aseguran que  GOCE permanece ultraestable en su órbita baja con el fin de recoger medidas ultraprecisas de la gravedad de la Tierra, la densidad atmosférica y los vientos verticales a lo largo de su camino pueden inferirse de los datos del acelerómetro y de los impulsos generados. Científicos del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología (Francia), de la Agencia Espacial Francesa (CNES), del Instituto de Ciencias Físicas de la Tierra (París) y de la Universidad Delft de Tecnología (Países Bajos), con el respaldo del área de apoyo a la ciencia de observación de la Tierra (Earth Observation Support to Science Element) de la ESA, han explotado al máximo los datos de GOCE estudiando las medidas realizadas hasta ahora. Descubrieron que GOCE detectó ondas de sonido procedentes del devastador terremoto que afectó a Japón en el 11 de marzo 2011. Cuando GOCE pasó a través de estas ondas, sus acelerómetros registraron el desplazamiento vertical de la atmósfera circundante de un modo similar al que los sismómetros registran los terremotos en la superficie de la Tierra. También se observaron variaciones en forma de ondas en la densidad del aire.

“Los sismólogos están especialmente emocionados con estos descubrimientos. Eran virtualmente los únicos científicos de la Tierra sin un instrumento espacial que pudiera compararse directamente con los que se utilizan en Tierra. Con esta nueva herramienta pueden empezar a mirar hacia el espacio para comprender qué ocurre bajo sus pies”, dijo Rafael García, del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología, un centro respaldado por la ESA.

Fuente: EFE