Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que presentó ayer el Estado Mundial del Clima 2012, con los resultados de todos los fenómenos extremos ocurridos de enero a octubre, este año figura ya en “el noveno lugar de los más calientes jamás observados desde el inicio de la toma de datos en 1850”. Para el secretario general de la organización, Michel Jarraud, esta evolución anormal del clima continuará, principalmente a causa de los gases de efecto invernadero -fenómeno causante del cambio climático-, cuya concentración en la atmósfera alcanzó igualmente niveles históricos este año. La temperatura media de la superficie del planeta (tierras y océanos) presentó una “anomalía” de 0,4 grados centígrados por encima de lo normal, con una media mundial de 14,2 grados centígrados.  Los años entre 2001 a 2011 estuvieron entre los más calientes jamás registrados y los científicos de la OMM ya pueden señalar que 2012 no será una excepción a esta tendencia, que ni siquiera ha podido ser revertida por la presencia a principios de año del fenómeno de “La Niña”, que hace bajar la temperatura media mundial. En abril, luego de la disipación de “La Niña”, la temperatura de la superficie de tierras y océanos fue en aumento cada mes. Dirigiéndose a los escépticos del cambio climático, Jarraud admitió en una rueda de prensa que hay una “variabilidad natural” del clima y que fenómenos como “El Niño” y “La Niña” inciden en las temperaturas y lluvias, pero agregó que “esto no pone en duda la tendencia general al calentamiento a largo plazo imputable a los cambios climáticos” provocados por el ser humano. El cambio climático se puede constatar, una vez más, a través de las elevadas temperaturas registradas en los primeros diez meses del año en distintas partes del planeta, y por el retroceso histórico experimentado por la capa de hielo del océano Ártico. Según los datos de la OMM, entre marzo y septiembre pasados la superficie helada perdió 11,83 millones de kilómetros cuadrados y en septiembre llegó a reducirse a la mitad con respecto a la extensión media mínima estacional del periodo 1979-2000.

Abundancia de fenómenos climatológicos extremos

A esto hay que sumar episodios climatológicos extremos que se manifestaron de manera diferente por todo el planeta. En Norteamérica hubo varias olas de calor y sequías que afectaron al 65% de su territorio, en Europa se rompieron numerosos récords de calor y Rusia vivió el segundo verano más caluroso de su historia, mientras que en Marruecos también se superaron varios récords de temperatura durante el periodo estival.

Algunos países europeos registraron sus meses más secos en muchos años. Entre ellos destaca Alemania, que tuvo su tercer marzo más seco; y Portugal, con el febrero más seco desde 1931. España también ha registrado temperaturas y precipitaciones por debajo de lo normal. Por ejemplo, en los primeros tres meses del año, las lluvias en España fueron las más reducidas desde 1947 (enero fue el sexto mes más seco registrado) y esas condiciones secas siguieron afectando el país durante el verano, que fue el menos lluvioso de los últimos 60 años. Asimismo, “una gran parte de Sudamérica -con un énfasis particular en el norte de Argentina- y de África tuvieron “temperaturas superiores a la normal”. El fenómeno opuesto, las inundaciones, golpeó a varios países africanos, ciertas regiones del sur de China vieron caer las lluvias más abundantes de los últimos 32 años y Argentina registró en agosto “lluvias e inundaciones récord”. En cuanto a nevadas y frío extremo, el oriente de Rusia llegó a experimentar temperaturas de entre 45 y 50 grados bajo cero al final de enero, varias regiones de Europa del este conocieron mínimas de 30 grados bajo cero y en el norte de Europa se bajó en ciertos lugares a 40 bajo cero.

El Ártico perdió en 2012 una superficie de hielo comparable a la India

La capa de hielo del Ártico se encogió este año hasta un tamaño nunca antes registrado debido a una aceleración alarmante del deshielo, que llegó a provocar la pérdida de una superficie helada comparable a la India. Entre marzo y septiembre pasados, la capa de hielo del Polo Norte perdió 11,83 millones de kilómetros cuadrados y en ese último mes su tamaño llegó a reducirse a la mitad con respecto a la extensión media mínima estacional del periodo 1979-2000. Según los datos de la OMM, la superficie del Ártico se redujo el 16 de septiembre pasado a su talla mínima desde que existen observaciones por satélite. Comparado con la extensión mínima media estacional del periodo en cuestión se concluye que “desapareció” el 49 por ciento del hielo o lo que equivale a la talla de la India (3,3 millones de kilómetros cuadrados). La OMM señaló que la situación del Ártico es una evidencia más de “los profundos trastornos que están ocurriendo en los océanos y la biosfera”. El secretario general de la OMM, Michel Jarraud, consideró que hay que estar alarmados por el ritmo “espectacular” del deshielo -observado no sólo en el Ártico, sino también en Groenlandia- porque si bien el hielo volverá a formarse este invierno “será un hielo fino y más vulnerable a futuros deshielos”. “Definitivamente, nuestro mensaje es que la tendencia (al encogimiento de la capa helada) no sólo continúa, sino que se acelera”, comentó el responsable de la organización científica.

El Ártico perdió en 2012 una superficie de hielo comparable a la India
La talla de la capa helada el día del récord mínimo (16 de septiembre) fue incluso un 18 por ciento inferior al récord mínimo de dos años antes. Al explicar las consecuencias del deshielo del Ártico, Jarraud mencionó que, además de contribuir a la subida del nivel del mar, “puede ser una de las causas del frío extremo en Europa y en el norte de Asia al inicio de este año”. Aclaró que esto “no es incompatible con el calentamiento del planeta, sino más bien una consecuencia de este fenómeno. El calentamiento global no será uniforme”. Sobre el otro polo de la Tierra, el continente Antártico, la OMM indicó que éste alcanzó el pasado marzo su cuarta mayor extensión histórica -5 millones de kilómetros cuadrados- para un mes de marzo (periodo de deshielo), llegando a ser un 16 por ciento mayor que la media para ese mes. En su periodo de expansión (septiembre), la Antártida registró su mayor tamaño desde 1979 hasta los 19,4 millones de kilómetros cuadrados. Al explicarlo, Jarrau señaló que el Ártico es mucho “más sensible” que la Antártida al aumento y las variaciones de temperaturas. El Ártico, sin embargo, es más importante para el sistema climático global porque sin la capa de hielo del océano habría más energía solar que llegaría y calentaría el mar, reforzando así el calentamiento del planeta.