Baumgartner, de 43 años, tiene previsto ascender unos 36.000 metros en una cápsula transportada por un globo de helio gigante, para luego lanzarse en caída libre vistiendo un traje presurizado. Con su hazaña busca romper al menos tres récords: realizar el salto más alto y el más rápido en caída libre y convertirse en el primer ser humano en romper la barrera del sonido (1.100 kmh) afuera de una aeronave. Hace cinco años que Baumgartner se entrena para este salto, que supondrá un descenso en caída libre durante unos cinco minutos antes de la apertura de un paracaídas, a 1.500 metros de altura, que lo depositará en el suelo. Según lo previsto, el ascenso tomará entre dos y tres horas. El descenso, si todo va bien, durará entre 15 y 20 minutos: unos cinco minutos en caída libre y otros 10 o 15 en el paracaídas. Se espera que el aterrizaje sea suave. El mayor riesgo es la posibilidad de girar fuera de control, lo que podría hacerle perder el conocimiento. Por eso es esencial que controle el salto desde la cápsula, para lo cual se deberá colocar en una posición con la cabeza hacia abajo para aumentar la velocidad. Baumgartner ha roto varios récords en el pasado, sobre todo con saltos espectaculares desde las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, Malasia, y la estatua del Cristo Redentor en Río de Janeiro, Brasil.

Los organizadores de la misión Red Bull Stratos habían dicho que este jueves podría ser una buena oportunidad para un nuevo intento, pero la idea quedó descartada ante un pronóstico del tiempo desfavorable. Fuertes ráfagas de viento ya obligaron el martes a cancelar el salto a unos 36.000 metros de altura sobre Nuevo México (suroeste de EEUU) , minutos antes del despegue. “No será el jueves”, dijo a la AFP la portavoz Sarah Anderson. Un rato más tarde, luego de conversaciones al respecto, añadió: “En este momento el domingo parece una opción”.