Tal y como lo reseñó el diario ABC en días pasados, la capital mundial del rayo está en el Lago Maracaibo, Venezuela. “Allí no siempre basta con evitar áreas abiertas o los objetos altos para no morir fulminado, porque cada año caen decenas de miles de rayos”, señala dicho reportaje. Al menos estas son las conclusiones obtenidas durante la Misión de Medición de Lluvias Tropicales (TRMM) de la NASA y la JAXA, Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, quienes se basaron en datos recogidos por satélite entre 1997 y 2015. Indicaron los investigadores de la TRMM en la revista Science, que los datos de la misión han permitido recientemente confirmar las tendencias que ya se sospechaban sobre la caída de rayos a lo largo y ancho del mundo. De acuerdo con el artículo que han publicado este mes en la revista Bulletin of the American Meteorology Society, y dirigido por Rachel Albrecht, meteoróloga en la Universidad de Sao Paulo (Brasil), los datos les han permitido además trazar un mapa global de los puntos calientes donde caen más rayos.

Domina el Lago Maracaibo, donde por término medio se observan cada año 233 rayos por kilómetro cuadrado, con tan solo unos diez minutos de observación diaria. Esto quiere decir que la zona es bombardeada por decena de miles de rayos cada año, según los investigadores y el reportaje del diario ABC. Cabe señalar, que El Centro de Modelado Científico (CMC) ha venido haciendo expediciones a la región de interés (específicamente a El Catatumbo) desde el año de 1998 con el fin de determinar las causas probables del fenómeno, una de las más resaltantes dio lugar la semana del 12 al 15 de abril de 2015, con la participación de investigadores del Centro virtual de Meteorología (CvM), del Servicio de Meteorología de la Aviación y el International Research Institute for Climate and Society (IRI). Esta expedición consistió en el lanzamiento de varios globos meteorólogicos inflados con hidrógeno y atados a tierra hasta la altura de la base de las nubes (unos 1000 metros), equipados con registradores autónomos “iCaros” (diseñados y construidos por el CMC), registrando presión atmosférica, temperatura y humedad ambiental a las alturas de 10, 500 y 1000 metros durante períodos de varias horas continuas desde dos localidades distintas durante los cuatro días de la campaña. Las abruptas montañas que rodean la zona facilitan que el viento fresco baje por las laderas al caer la noche y choque con el aire más caliente y húmedo próximo al agua. El combustible de las tormentas es tan eficaz, que hay tormentas sobre el lago 297 de las 365 noches de cada año. Por eso, tal como han recordado los investigadores, los primeros exploradores del Caribe usaban los relámpagos sobre el Maracaibo como un faro con el que orientarse. Aunque el lago Maracaibo tiene con diferencia la primera posición en el olimpo de los rayos, África central es el lugar donde se encuentra la mayor superficie afectada por rayos, con 283 de los 500 puntos calientes con más caída de rayos. Además del tormentoso Lago de Maracaibo, hay otros 14 lagos por todo el mundo, incluyendo los Lagos Victoria y Tanganika, en África, que también son puntos calientes para la caída de rayos, tal como ha explicado en Science Steven J. Goodman, físico atmosférico de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) y coautor del estudio.

Las tormentas eléctricas suelen producirse más frecuentemente sobre zonas de tierra que sobre mares y océanos, más en verano que en invierno y más frecuentemente desde el mediodía a las seis de la tarde. Todo esto influye en la aparición de esos puntos calientes. Estas zonas aparecen en aquellos lugares donde las condiciones aumentan la diferencia de temperatura entre el aire a nivel del suelo y las capas más altas de la atmósfera. Esto favorece que se genere una corriente ascendente de aire caliente y húmedo que choca con aire más frío que cae desde las capas más altas. Por eso, muchos de los lugares del mundo donde se registra más rayos están en lugares escarpados o rodeados por montañas altas, tal como ha explicado en Science Rachel Albrecht. Este tipo de paisajes facilitan más la generación de las corrientes de aire que alimentan las tormentas eléctricas. Además de las montañas, la latitud es otro factor a tener en cuenta. En las zonas tropicales las tormentas eléctricas son mucho más frecuentes que en las zonas más templadas, y además en ellas las tormentas son frecuentes en cualquier época del año.

Fuente: ABC, Science, CMC, TRMM NASA

 

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