De acuerdo a nuestras estadísticas climatológicas (mayormente desde 1951 en Venezuela), las temperaturas disminuyen en el país durante los meses de diciembre, enero y febrero ¡Es lo normal! La principal causa se debe a que los rayos solares durante este período, inciden de forma perpendicular sobre el hemisferio sur, coincidiendo con el verano en esa zona del planeta. Lo que quiere decir, que en nuestro hemisferio norte ocurre lo contrario, los rayos solares inciden de forma oblicua, menos directa, e incluso, las noches son más largas que los días. Nos encontramos en invierno. Asimismo, ocasionalmente las masas de aire más frío del norte, migran un poco más hacia latitudes tropicales, permitiendo que sistemas frontales lleguen hasta el área del Caribe (muy esporádicamente hasta Venezuela); y la situación sinóptica se caracteriza por presentar condiciones meteorológicas estables, ocasionada por la influencia de los sistemas de alta presión del Atlántico Norte, originando cielo regularmente despejados. En consecuencia, cuando los días se presentan con ausencia de nubes en horas nocturnas y la madrugada, el proceso de liberación de energía absorbida por la superficie terrestre durante el día, es más rápido, permitiendo una disminución de las temperaturas del aire a nivel superficial. De acuerdo al modelo de predicción semanal CFSv2 de la NOAA, suministrado por el Departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la Universidad Central de Venezuela, las anomalías negativas (más frío de lo normal para la fecha) se mantendrán durante éste mes, en buena parte del territorio nacional, con algunas excepciones al occidente y sur del país:

 

No comencemos a hablar de “olas de frío” ni “masas de aire polar”

Muchas veces la disminución o el incremento de las temperaturas en Venezuela, ocasiona que se empleen de manera inadecuada algunos términos meteorológicos como “ola de calor” u “ola de frío”. En éste caso una ola de frío es un fenómeno por el cual la temperatura del aire disminuye drásticamente como consecuencia de la invasión de una masa de aire frío. Esta situación se mantiene más de un día y puede tener una extensión de centenares o de miles de kilómetros cuadrados. Regularmente ocurren por masas de aire polar (ola polar, u ola de frío polar) que se forman entre los 55 y los 70 grados de latitud. Dependiendo hacia dónde se dirijan, experimentarán unos cambios u otros. Por ejemplo, si se desplazan hacia zonas con temperaturas más calientes, se calentarán y, al hacerlo se inestabilizarán con lo cual favorecerán la formación de nubes de precipitación de tipo tormentoso; en cambio, si se dirigen hacia el océano Atlántico y Pacífico, el aire se cargará de humedad y al entrar en contacto con las aguas frescas se formarán bancos de niebla o nubes de precipitación. Por otro lado, las masas de aire ártico y antártico o siberianas, se originan en zonas próximas a los polos. Se caracterizan por sus bajas temperaturas, alta estabilidad, y bajo contenido de humedad, por lo que la nubosidad es escasa. Las diversas masas de aire troposféricas no se desplazan a la misma velocidad, y además sus densidades son distintas. Habitualmente están separadas por zonas de transición más o menos anchas, denominadas superficies de discontinuidad, o más simplemente “frentes”, marcados por las superficies en cuestión (están constituidas por una sucesión de frentes cálidos y frentes fríos). La capa de transición corresponde a una zona de interacción entre las dos masas de aire, provocada por un efecto de turbulencia a lo largo de la superficie de discontinuidad. Dicha turbulencia tiende a mezclar las dos masas de aire, provocando, en ausencia de causa conservación del frente, la lenta desaparición del mismo. De aquí, que no se deba emplear estos términos simplemente “porque las temperaturas en Venezuela están disminuyendo” o porque haya entrado un sistema frontal al Caribe. Difícilmente estas masas de aire conservan su identidad o características al entrar a nuestra latitud. Asimismo, se debe hacer un seguimiento constante de dónde provienen las masas de aire que anteceden a un sistema frontal, su características, entre otros factores.

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