Como muchos sabemos, el día de ayer se emitió la primera advertencia de este año en relación al fenómeno La Niña, ya que las condiciones para declarar presente dicha variable climática se consolidaron y es probable que continúen hasta el invierno del hemisferio norte (más o menos un 75 por ciento de probabilidad). ¿Cuáles fueron estas condiciones que llevaron a emitir la advertencia sobre La Niña? En agosto, se presentaron las temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio que se extendían a través del centro y este del Océano Pacifico ecuatorial. Ya en la última semana, todos los índices del Niño fueron negativos, con el índice del Niño-3.4 a -0.9°C y los índices del Niño-1+2 y Niño-3 más fríos que -1.0°C.

Las anomalías en las temperaturas ecuatoriales subsuperficiales promediadas a través de 180°-100°W fueron negativas, con las mayores desviaciones observadas en el este-central del Pacífico desde la superficie hasta 200 metros de profundidad. Las anomalías de la circulación atmosférica sobre el Pacífico tropical también fueron generalmente consistentes con La Niña, a pesar de la variabilidad sub-estacional durante el mes. Los vientos en niveles bajos y altos estuvieron cerca del promedio para todo el mes, pero vientos más fuertes del este en niveles bajos fueron prominentes en todo el Océano Pacífico ecuatorial durante principios y finales de agosto. La convección tropical permaneció suprimida sobre el oeste y centro del Pacífico, y estuvo cerca del promedio en Indonesia. Tanto el índice de Oscilación del Sur como el de Oscilación del Sur Ecuatorial fueron positivos. En general, el sistema oceánico y atmosférico combinado fue consistente con las condiciones de La Niña.

Ahora bien, ¿qué podemos esperar para Venezuela durante estos meses?

A pesar de que los que menos conocen del ENOS (El Niño Oscilación del Sur) aún insistan en señalar que estas variables climáticas (El Niño y La Niña) tienen influencia exclusiva en la zona del Pacífico, nos daremos cuenta, que es un fenómeno de influencia a escala global. En el caso de Colombia por ejemplo, La Niña se caracteriza por un aumento considerable de las precipitaciones (anomalías positivas) y una disminución de las temperaturas (anomalías negativas) en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, así como en áreas del piedemonte de los Llanos orientales, mientras que en la zona oriental (Orinoquía y Amazonía), dichas variables tienden a un comportamiento cercano a lo normal, sin ser muy claro el patrón climatológico ante la presencia de un evento frío. En Panamá el fenómeno La Niña, en promedio, produce aumento de las lluvias en las regiones ubicadas en la vertiente del Pacífico y disminución en la vertiente del Caribe, tomando en cuenta que se presentan variaciones locales (espaciales y temporales) asociadas a la orografía del lugar y a la intensidad del evento. En México, La Niña ocasiona mayor cantidad de lluvias en la parte centro y sur, mientras que en el norte del país se produce una oscilación entre lluvias y sequías. En el caso de Venezuela, La Niña históricamente ha traído lluvias por encima del promedio, dependiendo de la intensidad del fenómeno y de la región del país. Esto no quiere decir que lloverá todos los días de ahora en adelante hasta que tengamos presente la variable climática; pero si se pudieran registrar acumulados pluviométricos superiores a lo que habitualmente hemos presentado para estos meses. De acuerdo al modelo de predicción C3C de Copernicus, existe entre un 60-70 por ciento de probabilidades de que las precipitaciones se presenten sobre lo normal en gran parte del país durante el trimestre de septiembre, octubre y noviembre, exceptuando algunas zonas de Apure, sur de Táchira, el este de Centro Occidente y sur de Bolívar:


Igualmente, este modelo sugiere que en gran parte del territorio nacional, el acumulado pluviométrico pudiera tener una anomalía entre 10-50 milímetros sobre lo normal para el mismo trimestre indicado:

La Niña, al igual que su su opuesto El Niño, no son fenómenos de alarma ni es nada nuevo. Pero si debemos estar preparados y alertas. En el caso de La Niña, se ha presentado desde 1950, unas 20 veces; siendo las ocasiones más intensas 1973-74, 1988-89 y 2010-11, todos con incidencia sobre Venezuela con lluvias muy por encima de lo normal. Ahora se presenta de manera moderada hasta el momento para el período 2020-21. Son variables climáticas que aunque no tienen un retorno cíclico establecido, siempre han existido y existirán con nosotros.

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