Todos los años en ésta fecha, se conmemora la constitución formal la Organización Meteorológica Mundial (OMM) con la firma del convenio de sus primeros treinta miembros, en aquel entonces. Actualmente está integrada por 191 estados. Sus fines son la cooperación internacional en servicios y observaciones meteorológicos, promover el intercambio rápido de información meteorológica, la normalización de las observaciones meteorológicas y la publicación uniforme de observaciones y estadísticas. Todos los años, la OMM elige un tema para identificar ésta conmemoración, y este año corresponde a “El océano, nuestro clima y nuestro tiempo“, el cual, como lo reseña la organización, “hace hincapié en la labor que la Organización Meteorológica Mundial desempeña a la hora de vincular el océano, el clima y el tiempo en el marco del sistema Tierra”. Así mismo, recuerda que “este año da comienzo el Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), cuyo objetivo es promover ideas innovadoras y transformadoras que permitan convertir la oceanografía en una fuente de información que sustente el desarrollo sostenible”. La OMM, en calidad de organismo especializado de las Naciones Unidas para el tiempo, el clima y el agua, se afana por ayudar a la sociedad a comprender el vínculo indisociable entre océano, clima y tiempo. Ello resulta de utilidad para entender el mundo en el que vivimos, incluidos los efectos del cambio climático, y refuerza la capacidad de los Miembros tanto para salvar vidas y proteger bienes, al reducir el riesgo de desastres, como para velar por la viabilidad de las economías. Así, cuando se trata del tiempo y el clima, la mayoría de nosotros solo pensamos en lo que está sucediendo en la atmósfera; y además de la necesidad de diferenciar bien estos dos últimos términos, porque no es lo mismo tiempo que clima, es necesario meter en la ecuación los océanos: “Si ignoramos el océano, perdemos una gran parte de la imagen”, advierte la OMM. Y, es que, “las grandes lagunas en los datos sobre el océano dificultan la capacidad de pronosticar con precisión el clima en escalas de tiempo extendidas y, más aún, de subestacional a estacional”, apunta el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas, en su Declaración para el Día Meteorológico Mundial. El estrecho vínculo de los océanos con la atmósfera hace que comprender su comportamiento sea vital para pronosticar las condiciones meteorológicas y climáticas y, por ende, los efectos del cambio climático. de esta manera, los meteorólogos combinan las observaciones oceánicas y el conocimiento de cómo las interacciones océano-atmósfera dan forma al tiempo, el clima estacional y a largo plazo y los patrones oceánicos, de manera que las observaciones, la investigación y los servicios del océano son cada vez más críticos que nunca. Según la OMM, más del 90% del calor adicional atrapado en la Tierra por las emisiones de carbono se almacena en el océano; y solo alrededor del 2,3% calienta la atmósfera, mientras que el resto derrite la nieve y el hielo y calienta la tierra. Como resultado, la atmósfera se calienta menos rápido de lo que lo haría de otra manera. Sin embargo, esto no debería llevarnos a la inacción, ya que el calentamiento de los océanos solo retrasa el impacto total del cambio climático, cuyos efectos ya se están empezando a notar en forma de subida de nivel del mar, derretimiento de los glaciares, acidificación de los océanos, entre otros.

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