A pesar de que las anomalías negativas de las TSM (Temperatura Superficial del Mar) se debilitaron durante el mes pasado y principios de junio, La Niña aún se mantiene. Esto se vio reflejado por los valores de los índices del ENOS (El Niño Oscilación del Sur) que fluctuaron desde -0.6 °C a -0.9 °C durante la pasada  y actual semana:

El Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA y el Instituto Internacional de Investigación de clima y sociedad, indican en su informe mensual, que aunque se favorece que La Niña continúe, las probabilidades de persistencia de esta variable climática, disminuirá tarde en el verano del hemisferio norte (52% de probabilidad entre julio-septiembre 2022) y posteriormente aumentará levemente en el otoño y temprano en invierno 2022 del hemisferio norte (58-59% de probabilidad):

Algunas predicciones a largo plazo incluso sugieren que La Niña podría persistir hasta 2023. De ser así, sería solo la tercera “caída triple de La Niña” (tres inviernos consecutivos en el hemisferio norte con condiciones de La Niña) desde 1950, según la OMM.

En conclusión, está claro que las recientes anomalías atmosféricas y oceánicas observadas se han debilitado y se anticipa que ese decaimiento continúe hasta el verano. La incertidumbre permanece sobre si La Niña pudiera hacer transición a ENSO-neutral durante el verano, con los pronósticos prediciendo un 52% de probabilidad de La Niña y un 46% de probabilidad de ENSO-neutral durante julio-septiembre 2022. Luego de esta temporada, se pronostica que habrá un enfriamiento nuevamente, con La Niña favorecida durante el otoño y temprano el invierno.

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